Y animula vagula blandula y también klaatu barada nikto. Vamos a entonar palabrejas raras, que parece que está de moda.
No son tan raras; tras leer el artículo de los de Advanced Cell Technology, los que, según los titulares de prensa, han llevado a cabo una “clonación humana”, y los comentarios aparecidos en las secciones de Sociedad de las ediciones digitales de los periódicos, y para rematar, la sección de noticias de Science y sobre todo Nature, el resumen es: Psché.

Hombre, intentarlo sí lo han intentado, implantando núcleos de dos tipos de células diferenciadas en oocitos anucleados humanos. Pa entendernos: sustituyendo el núcleo original de una célula huevo humana por el núcleo de una célula ya diferenciada, ya “comprometida” para ser célula de piel, o de ovario (los dos tipos que han usado). ¿Y esto para qué? La teoría, que más o menos funciona en experimentos con otros mamíferos, es que el oocito se “activará” y empezará a dividirse tal cual si hubiera sido fecundado por un espermatozoide (no lo ha sido; sólo intentan engañarle para que se lo crea). Tras cierto número de divisiones, se alcanzará un estado en que el embrión (no tengo muy claro que sea un embrión, pero bueno) estará formado por unas 100 células en forma de esfera hueca llena de fluido: una blástula. Las células que forman la blástula se denominan blastocistos. Para que luego digan que no hay quien entienda la ciencia: blástula, blastocistos. Fácil.
¿Y por qué tanto empeño en tener blastocistos? Porque esas células serán copias genéticas (clones) de las células del núcleo donante, por un lado. Y por otro lado, porque esas células pueden diferenciarse en (teóricamente) cualquier tipo de célula del cuerpo humano. ¿Se va viendo la idea? Células de médula ósea, de páncreas, hígado, piel, riñón… En teoría, esas células nos permitirían realizar transplantes sin tener que preocuparse por rechazo, y con el material más compatible que puede haber para un paciente: el propio paciente. Esto es lo que se llama clonación terapéutica y es distinta de la clonación reproductiva, salvo por el hecho de que en ambos casos están implicados clones.
Así que los chicos de ACT están interesados en obtener blastocistos para clonación terapéutica en humanos. No clonación reproductiva. Hoy por hoy eso lo propone no sé qué doctor y el líder de no sé qué secta, y aún no tengo claro para qué, pero bueno…

Segunda parte: ¿han conseguido los chicos de ACT los deseados blastocistos? Ni de lejos. Una vez introducidos los núcleos donantes en los oocitos, un número muy pequeño empezó a dividirse. El resto se quedó tal cual. De los que empezaron a dividirse, sólo uno o dos alcanzaron el estadio de seis (6) células. Y ahí quedó la cosa, muy lejos aún de la deseada blástula de 100 células. Básicamente, los chicos de ACT no han tenido éxito. Sus células ni siquiera han activado expresión de genes, lo que se considera un indicio serio de que las divisiones que tienen lugar van a dar lugar a verdaderas células totipotentes (diferenciables en cualquier tipo de tejido). Pero es un laboratorio privado, así que las reglas que se aplican a la investigación pública cambian un poco: necesitan publicidad. El artículo publicado en Scientific American viene a decir “lo intentamos, no lo conseguimos, al menos empezaron a dividirse, puede que vayamos por buen camino, dadnos dineritos”. Y eso sí, varias secciones excelentes dedicadas a la ética del asunto y a las razones de intentar este experimento.

Hay muchísimas dificultades para alcanzar una técnica viable de clonación terapéutica, muchísimas. Los mecanismos que podrían permitir a un oocito “reprogramarse” al recibir un núcleo maduro son complicadísimos y no parecen actuar de la misma manera en todos los mamíferos. Experimentos que tienen éxito en células de ratón fallan estrepitosamente en células humanas.
Por otro lado, hay varias maneras de abordar el problema: se pueden usar células embriónicas a las que se les cambia la “receta” para obtener el tipo de células que queremos, o bien se pueden “revertir” células maduras a estado embrionario, en el que recuperan su habilidad de convertirse a cualquier otro tipo de célula. Ambas técnicas tienen sus puntos a favor y en contra, y hoy por hoy todavía se está intentando averiguar cuál puede dar mejores garantías de éxito. Y por supuesto, es absolutamente imprescindible una legislación al respecto. Si no es mucho pedir, una legislación basada en la mejor información de que se disponga, y no en cuentos de miedo sacados de Orwell y Huxley.

Scientific American tiene edición española: Investigación y Ciencia.
La sección de ciencia de El País suele ser rigurosa y clara.

No me creáis a mí: miradlo vosotros mismos.