Lo malo de haber estado ausente, callada, silenciosa, desaparecida, durante meses (y meses, y meses, y meses…) es que quieres volver con fanfarrias. Volver con nuevo look para la bitácora, o con nuevos contenidos, o juguetes de esos tan monos para, yo que sé, poner música cuando pases el ratón sobre un dibujito, o sorpresas, o juegos virtuales, o un foro, o… Y claro, con las ganas de hacer algo especial para hacerte perdonar tu ausencia (o tu regreso), lo vas dejando pasar… Es que ahora no tengo tiempo, es que tengo que buscar la manera de diseñarlo bien, es que quiero que quede bonito a la primera, es que, es que, es que…
Y claro, así es como no se hace nada, y como me he pasado un mes queriendo volver a escribir pero sin atreverme a ello por “no tenerlo todo listo”.
De modo que basta de “es ques”. La Biblioteca de Babel nunca ha sido un sitio bien diseñado ni con juguetitos, es un sitio de palabras, sin más. Y lo que necesita son, sobre todo, palabras, palabras que no he estado ofreciendo, valgan lo que valgan. Para mi diversión, y vuestra… eh… diversión/molestia (táchese lo que no procede), volvemos a la programación habitual. Sin rumbo fijo ni objetivo ni diseño ni plan.
Pero con ganas. Que es, al fin y al cabo, lo que hace falta.