Sí, sí, Monkey Island es fabulosa. Pero antes… Antes estaba “Colossal Cave”. “Zork”. “El Autoestopista Galáctico”. Horas de imaginarse qué comandos se podían usar y cuáles no (leerse el manual era, ya entonces, tabú, faltaría más). Esos mapas apresurados que se iban llenando cada vez más de salas visitadas, objetos encontrados, callejones sin salida. El temible laberinto, la frase eternamente repetida “Estás en el profundo e impenetrable bosque de Thakkrez’shilahg”, o similar, eternamente repetido sin importar en qué dirección de la brújula te movieras. ¿Y cuando te atascabas, y para desahogarte insultabas al intérprete de comandos? La mayoría te contestaba estoicamente “No conozco esa palabra” o “¿Qué?”, pero otros, programados por gente que sabía más de la experiencia del jugador, te retrucaban cosas como “No creo que ingerir excrementos sea la opción más adecuada en estos momentos”.
Los había imposibles, ilógicos y frustrantes. Pero también había joyitas de humor (“Unnkulian Unventures”, por ejemplo), interesantes ejercicios en ficción interactiva (“Photopia”, o “Losing my Grip”, muy recomendable), y algunas novedades de las que se habla muy bien (“Anchorhead”, “Jigsaw”).
Y, por supuesto, está la aventura que lo empezó todo, al menos para mí. ¿Os suena esto?
LOAD “hobbit”
You are in a comfortable sitting room like hole.
You see:
Thorin.
Gandalf.
Thorin sits down and starts singing about gold.
>N
You go north.
You see two trolls.
The trolls have eaten you.
You are dead.
You have completed 0.5% of this adventure.
New game? (y/n)

Con todas sus limitaciones, la verdad es que una aventurita de texto breve y sin alharacas es una manera estupenda de pasar un rato. Y lo mejor: no son difíciles de crear. Si se tiene la idea, se tienen los medios.
Ummm… “¿Aventura en Corvallis”? ¿”La Búsqueda del Café”? Tentaciones, tentaciones…