HOLA, SOY EL GENIO DE LA LÁMPARA.

—Hosti, qué susto.

TÍO, LA LÁMPARA LA HAS FROTADO TÚ, ¿NO LEES CUENTOS O QUÉ? ¿NO HAS VISTO NI LA PELI?

—Vale, vale, OK, ¿entonces tengo tres deseos?

Y NI UNO MÁS. PERO COMO ESTAMOS EN PROMOCIÓN TIENES UN BONO DE PREGUNTAS Y DUDAS PREVIAS.

—Guay. Leñe, mira esa chica.

¿CUÁL?

—La de los leggins negros, la que estaba con un grupo de amigas y ahora está sola. ¡Es preciosa!

¿SÍ?

—Es maravillosa, estoy enamorado.

OK, PERO SABES QUE NO PUEDO HACER QUE ALGUIEN SE ENAMORE DE OTRO ALG…

—Pero parece triste.

HABRÁ TENIDO UN MAL DÍA. BUENO, ¿QUÉ QUIERES PARA TU PRIMER DES…?

—Necesito salvarla del infierno en que se encuentra.

¿EING?

—¿Cómo podría hacerlo?

NO ME PARECE QUE ESTÉ EN NINGÚN INFIERNO, PERO EN FIN… PODRÍAS IR Y PREGUNTARLE SI NECESITA AYUDA.

—Qué dices, ni de coña, ¿y si me dice que no?

PUES LA DEJAS TRANQUILA. OYE, NO TENGO TODO EL DÍA. SOBRE TU DESEO…

—¿Y si le hago señas para que se baje en mi parada y me la llevo a cenar?

PERO QUÉ DICES, TÍO. ESO LE VA A DAR MUY MAL ROLLO.

—Es que necesito conocerla.

VE Y DILE HOLA.

—Pero cómo voy a hablar con ella, y si no quiere nada conmig… ¡ay, que se baja en esta parada!

PUES NO SÉ, DATE AIRE. O DÉJALO ESTAR, TAMPOCO VA A PASAR NADA.

—No, no. Mejor escribo un mensaje romántico y lo distribuyo por toda la ciudad.

PERO QUÉ DICES.

—Es amor, genio.

ES INQUIETANTE A TOPE, ESO ES LO QUE ES.

—¡La he perdido para siempre! ¿Cómo podré encontrarla de nuevo…?

A MÍ NO ME MIRES. TRAE ACÁ LA LÁMPARA.

—¿Qué?

QUE ME LA DES, TE DIGO. CON ESAS IDEAS QUE TIENES NO QUIERO NI PENSAR EN QUÉ HARÍAS CON LOS TRES DESEOS.

—Pero…

NO ME HARÁS CASO PERO MIRA, TE LO DIGO IGUAL: OLVIDA LO DE LOS CARTELITOS. ES UNA MALA IDEA. *POOF*

El genio desapareció y poco después se le vio en la esquina de la calle, hablando con la chica de los leggins negros.

Un par de días después la ciudad apareció mágicamente llena de estos carteles:

Hola, soy la chica del tranvía.

Habréis visto lo del chaval que se ve que me vio en el tranvía y llenó la ciudad de carteles proclamando que se había enamorado de mi tristeza y mi belleza y quiere encontrarme. Escribo esto para que se quede tranquilo: estoy bien. Te vi hacerme un gesto como de “ven p’acá” pero pensé que me habías confundido con otra y la verdad, en ese momento estaba de mal café por rollos que no le importan a nadie. Aparte de eso, solo quería decirte una cosa, a ti y a todos los artículos en prensa que están hablando de lo romántico que es lo que has hecho: meteos en vuestros asuntos y no me busquéis. Me estáis dando muy mal rollo. Gracias.

P.S. Lo mismo la chica del tranvía no piensa eso. Pero quizá sí. Quizá sí. Mejor tenerlo en cuenta. 

P.P.S. A la chica del tranvía (este va en serio). Espero que todo el follón no te impida hacer lo que hayas decidido hacer, sea lo que sea. Es solo que a algunos nos ha dejado un poco mosca la buena acogida mediática del rollo sensiblero-exhibicionista del chaval y nos apetecía sugerir un tipo de interacción más bidireccional. Aunque sea así en broma.