Hace un momento la tele ofrecía la fanfarria y el The End de “Furia de Titanes”. Ahora, tras el empacho de cine de aventuras, estoy con todas las luces encendidas y las delicadas tracerías de Mozart sonando, el sabor del turrón en la boca, todo el cuerpo relajado y un libro de Tim Powers sobre las rodillas mientras suena detrás el siseo de la tetera, calentando agua para un Darjeeling.
No estoy donde querría estar. Pero estoy en un buen sitio. Que todos podáis decir, como mínimo, esto.

Felices Fiestas.