Prestadme atención un momento, chicos y chicas. Veamos si lo puedo explicar clarito.
Cierto ser humano ha puesto, en algún lugar de su casa, una cuchara. Su propósito es bastante especial; fotos de esta cuchara en cuestión se pueden encontrar por Internet. No diré nombres, de momento. La idea es que los internautas, concentrándose en la foto de la cuchara, enfoquen en ella su poder mental y la doblen, lo cual parece ser, junto con transportar sopa, el destino común de todas las cucharas en esta época magufa que vivimos. ¿Tá claro? Resumo: hay una foto de una cuchara en Internet, la idea es doblarla sólo con el poder de la mente. El que lo logre gana un premio.

Dejemos de lado las dificultades de probar que fuiste tú y no la bruja de tu vecina el que dobló la cuchara (¿tendrá la parte doblada algún tipo de huella digital psíquica? Pero estoy divagando). La cuestión principal es que la cuchara está intacta, sigue sin doblarse, acumula polvo tranquilita en su rincón. La situación no ha cambiado en varios años.

¿Alguien puede ofrecer una explicación de por qué la cuchara no se inmuta pese a que -presumiblemente- el poder mental de millones de personas ha convergido en ella durante años? Ofrezco dos posibilidades:

1) No existe ningún tipo de “poder mental” que, a distancia y sin intermediario físico (léase las manos) pueda doblar una cuchara, ni un spaghetti cocido, ni nada. No existe. Punto. La cuchara seguirá sin doblarse a no ser que alguien la toque, porque así es la vida, hermanos. Resignación. Lávala y úsala para zamparte una buena fabada, será un uso mucho más sensato del utensilio que nos ocupa.

2) Hay un grupo de personas malvadísimas, probablemente pervertidos sexuales, muchos de los cuales se hacen pasar por mujeres en internet, que no viven ni duermen si no pueden hacer algo para fastidiar a los dotados que andan por la vida teletorciendo cuberterías. Cuando supieron de la existencia de esta cuchara puesta a disposición del público, se asustaron mucho, porque saben que los poderes capaces de doblarla a distancia existen, y no toleran que los demás lo sepamos. De modo que estas perversas personas concentraron inmensas cantidades de energía negativa (en la que no creen, por eso es tan negativa) para que todo el poder mental destinado a doblar la cuchara quedara anulado. ¡Y funcionó! La prueba irrefutable es que ¡la cuchara no se ha doblado! Evidenentemente, la única razón para ello es que la energía negativa de los malos ha bloqueado las ondas telekinéticas de los buenos. No cabe otra explicación.

La primera opción no aparece como tal en ningún sitio (uno pensaría que no hace falta, ¿verdad? Ja-ja). La segunda sí. Se puede encontrar en una revista llamada Psychic Magazine.

Y vale, se me ha visto un poco el plumero, no he sido muy objetiva al respecto. Pero caray, es que si no el Blogger sería muy aburrido.