Alguien, cuyo nombre mantendré en el anonimato por evitarle disgustos, me dijo hace unos días que podría montar una lista de correo para avisar de cuándo subo nuevos relatos a la Biblioteca. Le dije que no, que no hacía falta.
Me acabo de desdecir. No creo que haga falta, pero creo también que a lo mejor es divertido, así que he creado un grupo egoístamente llamado “Relatos de la Biblioteca de Babel”, al cual te puedes apuntar para poner verde la bitácora, los relatos, a su autora, o a tus compis de grupo. Estáis todos invitados. A ver qué pasa.