Me pregunta uno de mis lectores (el mejor de mis lectores) qué es eso de las semejanzas entre Harry Potter y Tim Hunter. Vaya esto por delante: Rowling, creadora de Harry Potter, no plagió nada de Neil Gaiman, creador de Tim Hunter. Ambos tomaron sencillamente una idea que ha estado dando vueltas bastante tiempo por el espacio amorfo donde están las historias: el joven que es educado en las artes de la magia. La cosa viene dando vueltas desde Merlín y probablemente antes. Lo que pasa es que ha dado la casualidad de que, bueno, ambos personajes tienen un buen número de fieles lectores que en muchos casos se intersectan, y, como ahora se verá, es difícil no encontrar el parecido (aunque es todavía más fácil encontrar las diferencias). Me refiero, ojo, al Tim Hunter original de la miniserie de 4 números de Gaiman “Los Libros de la Magia”. Lo que haya pasado con el personaje después lo desconozco, porque no seguí la serie más allá de unos cuantos números después de que Gaiman la dejara (no es mala, pero el primer arco argumental tenía un tipo de moraleja que me resulta particularmente antipática).

Físicamente, Tim y Harry son muy parecidos. Harry tiene 11 años en el primer libro, y Tim más o menos la misma edad. Ambos son flacos, de piel pálida, pelo oscuro y usan gafas. Me gustaría tener scanner para poder poneros algunas de las increíbles ilustraciones de John Bolton en el comic de Tim Hunter. Os aseguro que quitan el hipo.
Ambos son llamados al mundo de la magia, y ambos tienen el potencial de convertirse en magos extraordinariamente poderosos. Ambos son ingleses.

Harry Potter tiene una lechuza, Hedwig, que es a la vez mascota y portadora de correos varios. Se ha hecho familiar la imagen Harry con su lechuza al hombro. Tim Hunter tiene un pequeño búho moteado llamado Yo-yo que le acompaña durante su viaje iniciático. Aunque no tiene una función postal definida, se revela como un compañero útil, sobre todo el Faerie y al final del Universo.

Y la verdad es que ya está: los dos se parecen físicamente, los dos tienen relación con la magia, y los dos tienen una rapaz nocturna. Pero por otra parte, Harry es huérfano mientras que Tim vive con su padre. Harry va a una escuela y su aprendizaje durará siete años. Tim fue intriducido a la magia mediante un viaje iniciático que pudo durar desde unas pocas horas a diez mil millones de años. Harry tiene dos fieles compañeros de aventuras en Ron y Hermione, y a Dumbledore como benefactor. Tim está solo, y sus mentores son cuatro personajes de la sección “Ocultismo” del Universo D.C., a saber: El Errante, John Constantine, Dr. Oculto y Mr. E; juntos forman lo que Constantine llamó, en afortunada frase, “La Brigada en Gabardina”. Ninguno de ellos se parece ni remotamente a Dumbledore. Harry tiene un enemigo definido: Lord Voldemort. Tim tiene que enfrentarse más o menos a lo que le echen, aunque no parece haber hecho buenas migas con Titania de Faerie. Harry tiene varita mágica, uniforme, escoba voladora y un curioso deporte llamado Quidditch. Tim, no. Harry, hasta la fecha, no ha viajado a otros mundos ni ha asistido a la creación del Universo ni a su final, aunque sí ha visto dragones y ha volado en grifos. Tim no conoció a ningún dragón, pero estuvo en primera fila cuando la Caída de Lucifer, conoció a todo el mundillo mágico de San Francisco, viajó al país de las hadas (donde ganó una llave de plata y el rencor de Titania y Baba Yaga), y viajó hasta el momento del fin del Universo, donde tuvo lugar una curiosa escena.

Por último, y extraordinariamente importante, Tim y Harry son dos excelentes personajes en dos tipos de historia casi diametralmente opuestos entre sí. Por eso, quizá, el parecido resalta más.