La OMS ha publicado una resolución.

La prensa se ha hecho eco.

En medio, hay un espacio vacío que gente sensata está intentando llenar. Vayamos por partes, como decía el otro.

Ahora estamos en la parte de “La OMS ha publicado una resolución” Hay mucha histeria y poca información no sesgada en esto de la relación entre móviles y cáncer. Parece existir una especie de consenso general entre la gente de a pie, algo vago, según el cual los móviles son malísimos, aunque no tanto como las antenas de telefonía móvil, que son ya la lechpera de maldad. Esto convive con un uso desmesurado del móvil (y de la tele, y del microondas, y de la luz solar, y de otras radiaciones ajquerosas) en las mentes de los atemorizados. Allá cada cual, porque la gente es rara.

Bueno, pero no es imposible que haya alguna relación. Cosas más raras se han visto. Al fin y al cabo, nadie decía que el tabaco era malísimo cuando empezó a popularizarse, ¿no? Quizá sencillamente los móviles sean peores que el señor Burns y nosotros no lo sabíamos.

De modo que empezaron a hacerse estudios. Más o menos meticulosos, con más o menos gente, con tales y cuales metodologías. Y luego, estudios de los estudios, a ver si los estudios estaban bien hechos. Y luego, más estudios, abarcando más años de uso del teléfono dichoso. Y luego, más estudios de estudios.

Todos estos estudios, o al menos todos los estudios bien hechos y contrastados, decían lo mismo: no encontramos relación entre uso del teléfono móvil y mayor incidencia de cáncer. Machaconamente además. Y todos los asustados, venga a gritar “que no, que son malos”, y todos los estudios, venga a decir “pues nosotros no encontramos nada”. Algunos estudios realmente gordos y serios. Todos, además, lo bastante cautos para decir “mirad, hemos mirado el uso de teléfonos durante 10 años, es conveniente estudiar un poco más”.

Este es hoy por hoy el consenso científico al respecto: a día de hoy, con los estudios realizados y las pruebas recogidas, no hay evidencia de que los móviles causen cáncer.

Entonces llega la OMS, o mejor dicho, la IARC, Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, que es parte de la OMS. ¿Y qué hace? Reúne a 31 expertos, los sienta a una mesa, es de suponer que grande, y les pone delante la información científica disponible sobre móviles y cáncer. Y les dice: miraos todo esto y a ver qué sale.

Esto es lo que sale. Os lo resumo del artículo, mucho mejor y más exhaustivo, que podréis encontrar aquí en inglés.

Lo que dice el estudio de la IARC es, básicamente, que los “campos de radiofrecuencias electromagéticas”, que es más o menos lo que emite un móvil, pertenecen al grupo 2B de radiacionescarcinógenos (gracias, Heimy).

Vale. ¿Y cuál es el grupo 2B de carcinógenos? Vayamos, una vez más, por partes:

Primero está el Grupo 1. Aquí están clasificadas las cosas malas que realmente, sin peros ni quizás (¿quizases?) causan cáncer: tabaco, asbestos, luz solar, alcohol, el virus de la hepatitis B, rayos X y otras lindezas. Sustancias o radiaciones que, estas sí, interactúan físicamente, mediante un mecanismo bien conocido, con el ADN o en el metabolismo celular, pudiendo llegar a causar daños que derivan en cáncer.

Le sigue el Grupo 2. ¿Las nuestras? ¡No! Aún no. El Grupo 2 se divide, a su vez, en dos subgrupos:

Grupo 2A: incluye aquello que es “probablemente carcinógeno para humanos”, y con esto quiero decir que no está ni mucho menos claro pero que se considera suficiente en estudios con animales. Los estudios en humanos son “insuficientes”. En este grupo hay cosas como la acrilamida (sí, la que está en el pan casero de toda la vida), los rayos UVA y UVB, los humos de combustión de diésel, y ser peluquero. O peluquera.

Grupo 2B: este sí es el grupo en el que han clasificado las radiaciones que emiten los móviles. Son “posiblemente carcinógenos para humanos”, y lo que quiere decir es que la relación se considera “insuficiente” en estudios con animales. O, citando la fuente:

This category is used for agents, mixtures and exposure circumstances for which there is limited evidence of carcinogenicity in humans and less than sufficient evidence of carcinogenicity in experimental animals.

Es decir: en animales no hay suficientes pruebas, y en humanos hay algún indicio (evidencia limitada).

¿Qué otras cosas hay en el Grupo 2B? Pues, por ejemplo, cloroformo, colorante rojo (aprobado, de paso, por la FDA para uso alimentario), el virus del papiloma humano, el níquel, la fenolftaleína (sí, la del Quimicefa), el blanco de titanio, la gasolina, las verduras en adobo, y ser carpintero, impresor o trabajar en una tintorería en seco.

Lo cual demuestra, básicamente, que vivir es peligrosísimo, porque conlleva riesgo de muerte.

Vale. Hasta aquí la primera parte, la de la OMS. Ahora viene la segunda, la de la prensa. ¿Qué ha hecho la prensa con estas conclusiones?

Van muestras:

La OMS dice que los móviles podrían causar cáncer (en inglés)
Los teléfonos móviles son “posiblemente carcinogénicos”, dice la OMS (también en inglés)
La OMS reconoce que el uso de móviles podría aumentar el riesgo de cáncer (ABC)
La OMS clasifica los móviles como “posiblemente cancerígenos para el hombre” (RTVE)
La OMS dice que el uso de móviles podría aumentar el riesgo de cáncer (EiTB)
… Y así sucesivamente

Ahora háganme el ejercicio siguiente, si son tan amables: miren los titulares que salgan y, mentalmente, cambien “móviles” o “teléfonos móviles” por alguno de los siguientes términos: verduras en adobo, blanco de titanio, níquel, colorante rojo, ser carpintero o trabajar en una tintorería en seco. A ver si les suena igual. Pero yo aviso: es exactamente lo mismo; todas esas cosas pertenecen al Grupo 2B de la IARC, como las radiaciones de los móviles.

Pero claro, no mola tanto asustarse por eso. Ni da tan buenos titulares. ¿A que no?

Resumiendo:


¡Existen estudios no concluyentes que apuntan a una relación no comprobada y sin mecanismo conocido entre móviles y cáncer! ¡Asustaos! ¡¡Lo dice la OMS!!