Vaya. Si es uno de septiembre.

Hoy, día por día hace diez años, empecé a decir tonterías en La Biblioteca de Babel.

Por entonces nuestra casita, Blogalia, no existía. Empecé en Blogspot, llevada por la curiosidad de esa cosa tan nueva llamada “blog” que era como tener una página web pero más fácil, y a mí siempre me ha llamado lo fácil. Poco a poco la mecánica de escribir en un blog me fue enganchando; vivía entonces en los USA, en Corvallis, y era una manera cómoda de hacer saber a todos mis amigos qué tal me iba, y a la vez de purgarme un poco de algunos efectos del shock cultural que suponía vivir en una ciudad como aquella. El resto es historia. O al menos expedientes en el juzgado, según opiniones.

Estoy recopilando algunas de mis entradas favoritas para chincharos, o, dicho más diplomáticamente, para revisar estos diez años de entradas con algunos momentos significativos, pero claro, esto de no tener tiempo hace que no tenga lista aún La Entrada ÉPICA De Los Diez Años De La Biblioteca De Babel, también llamada cariñosamente con el acrónimo LEÉDLDADLBDB, que empieza bien, exhortando a la lectura, y acaba mal, babeando incoherentemente.

Un poco, en suma, como este blog.