Hoy, en teoría, debe llegarme la mochila Targus que compré para mi portátil. El Dell, no la libreta Moleskine, que os veo la intención. La cuestión es que hay aquí un par de tiendas que distribuyen materiales de Targus, pero fui a ambas y (sorpresa, sorpresa), ninguna de ellas tenía ese modelo en particular en stock. Tres semanas, me dijeron, hasta que les llegara. Así que me fui a la página web de Targus y compré mi mochilita online: 3 días y en casa. Oig, qué “siglo XXI” me sientoooo…

Lo bueno que tiene esperar a UPS es que mientras puedo comer caliente, y lo malo es que tengo que pensar qué hacer de comer. Mi mamá, que me estará viendo, sabe cómo es esto de tener que pensar toooooodos los días en qué haces de comer. Yo lo he resuelto por hoy (una recetita de pechugas con ajo, laurel y romero que resulta facilita para torpes como yo y que de paso va y está rica), pero otros días no hay manera, no hay manera.

Acabo de leer el Blogger de Neil Gaiman, y he leído dos noticias, una buena y una mala. La buena es que en un reciente viaje a Trieste, Gaiman también compró, y se enamoró de, una libreta Moleskine (y según mi albarán se la compró un día después de mí). La mala es que me perdí la charla online que dio el martes por la noche en la página de SciFi. ¡Cachisenlamar! Bueno, al menos Coraline ya debe estar a punto de aparecer en estanterías de por aquí…