Esta tarde estábamos todos tranquilitos en el lab, trabajando. Era una escena casi hogareña, todos inclinados sobre nuestros respectivos bancos de trabajo, pipeteando, escribiendo, o -en el caso de Pete- roncando suavemente durante su diaria siestecilla de diez minutos. El jefe se asomaba de vez en cuando desde su despacho, nos miraba con paternal benevolencia, y volvía a su mesa a redactar peticiones de becas. El congelador de -80 ºC detuvo su runrún para ayudar a la atmósfera de monacal concentración. Era todo muy potito. Así que me fui.

Fui al siempre popular Memorial Union en busca de un café, que me hacía una falta loca, y una vez con el vasito en la mano (¿os he explicado alguna vez el proceso a seguir para pedir un café en los USA? ¿No? Recordádmelo un día de estos)… Ehm, decía, que con el café en la mano me encaminé a la sala común, esa alta de las ventanas francesas, ¿os acordáis?, a bebérmelo en paz y tranquilidad. Pero como esto es una Universidad (a veces se me olvida), estaba lleno de alumnos, así que entré a una de las dos salas de estudio que hay a ambos lados de la sala común. Estas son más pequeñas, pero tienen más sillones por metro cuadrado y enormes chimeneas siempre pagadas. Parecen salas de algún club inglés de segunda categoría. Suelen estar vacías, o albergar a algunos jóvenes totalmente fritos en los sofás.
En esta ocasión no estaba vacía: un grupo de unos 10 chicos y chicas estaba allí hablando en voz baja, pero como eso raras veces interfiere con mis habilidades de beber café, no hice mucho caso. Un grupo de estudio, pensé, medio escuchando a los muchachos y muchachas presentarse (“Jeff”, “Joy”, “Kimberley”, “Keith”…). Y me embebí en mi libro mientras bebía café. Hasta que uno de ellos, creo que Fred, o quizá Corey, explicó que este grupo de oración era una iniciativa independiente, y, por así decir, en plan improvisación. Jam Prayer Session, a grandes rasgos. Oración Impromptu. Qué curioso, pensé, medio dentro medio fuera de las reflexiones de Kenneth Feder sobre Von Däniken. Cómo será eso.

“Eso” consistió en Fred, o Corey, aunque puede que después de todo fuera Jeff, leyendo un par de versículos de la Biblia, creo que de Isaías. Algo sobre dos tipos de conocimiento. Y luego todos se callaron como muertos. Miré de reojo y los vi recogidos en actitudes orantes, mientras Jeff (o Arthur) musitaba frases de aliento y de guía para que las oraciones salieran mejor o algo (no tengo ni idea de la diferencia entre una Jam Prayer Session y una Prayer Session clásica, la verdad). La cosa duró el tiempo que me costó beberme casi todo el café. Luego Jeff (¿O Stu?) leyó otra vez el mismo versículo, una de las chicas se fue, y el resto empezó a hablar en murmullos, o casi. Para cuando me levanté, las chicas estaban todas en un grupo, hablando y riendo bajito, y los chicos seguían en actitud de profunda oración.