Ha habido un descubrimiento interesante publicado en Cell Stem Cell del que me habéis avisado amablemente unos cuantos, no sé si con aviesas intenciones. Afortunadamente el PDF está disponible gratis y enterito para su descarga, y eso he hecho: descargármelo. La neurociencia no es lo mío, y la citología tampoco, de modo que tendréis que darme algo de tiempo (bueno, bastante) mientras me voy enterando más o menos de lo que dice.

De todos modos este tipo de cosas, cuando salen en prensa, suele ser bastante menos emocionante de lo que el titular sugiere. O, según cómo lo mires, bastante más emocionante. Explícome. La ciencia en general muy raras veces avanza a pasos de gigante, con un descubrimiento que marque un “antes” y un “después”. Lo más normal es que cada artículo científico publicado suponga un trocito muy, muy chiquitín que se entiende un poquito mejor dentro de un campo terriblemente especializado en una disciplina que ya a los legos nos puede parecer tremendamente arcana. Y ese trocito chiquitín se ha conseguido gracias a meses, a veces años enteros, de trabajo muy duro en un mundillo donde cada cosa que quieres ver publicada en una revista ha de someterse a un proceso de revisión y crítica que haría estallar en lágrimas a un estoico. El sistema, dicho sea de paso, no es perfecto; pero es el mejor que hemos encontrado y funciona.

Lo que pasa es que el resto de los mortales no leemos Cell Stem Cell. Leemos la prensa, revistas, vemos la tele, esas cosas. Y no puedes poner como titular en prensa “Hemos encontrado que esta proteína que sabemos desde siempre que hace tal, y que no tiene ninguna aplicación práctica inmediata, también puede hacer esta otra cosa que tampoco tiene ninguna aplicación práctica inmediata”, lo cual es una paráfrasis de muchos artículos en el campo de la biología molecular (y no, no es de lo que va el artículo con el que he abierto esta entrada). Lo que pones es algo como “Científicos descubren que la proteína tal puede ayudar a curar el Baile de San Vito”. Puntos extra si son científicos locales.

De paso, lo del Baile de San Vito puede venir por dos razones: o bien el entrevistado dijo algo del estilo de “Bueno, esta proteína es de la misma familia que otras proteínas que forman parte de algunos tratamientos que ayudan a aliviar los síntomas del Baile de San Vito” y el o la periodista cogieron tan cauta frase y la torturaron hasta llegar al titular, o bien el científico no dijo ni mú y el o la periodista se lo sacó de la manga completamente. Que también pasa, también.

Que me disculpen los periodistas sensatos que hay por ahí, ambos de ellos si puede ser. Es que últimamente la prensa no me da más que disgustos, entre la memez del “debate” generado por las declaraciones de Hawking (que no son para tanto, al menos si lo piensas un poco) y el habitual goteo de malinterpretaciones de noticias relacionadas con ciencia.

Pero volviendo al artículo, no sé cuál acabará siendo la correlación entre artículo original y noticia publicada. Os lo diré cuando me lo lea. No aguantéis la respiración, por si acaso, porque las próximas semanas voy a moverme más que un electrón en su orbital, pero veré de sacar un minutillo aunque sea para escribir dos frasecitas en el blog. Que llega el otoño y con él el alivio del calor, y eso siempre me da más ganas de escribir. Sorry.
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Añadido: he estado mirando el artículo por encima y es más duro que el esqueleto de Lobezno, y demasiado especializado para lo mío, de modo que no esperéis un análisis muy exhaustivo. Pero es interesante y me va a hacer mirar otras cositas de paso, que también sin interesantes.