¡Espera espera! Me acabo de acordar de que el domingo pasado asistí a una ceremonia nativa, léase comida de Pascua; bueno, aquí la llaman cena pero tiene lugar a las tres de la tarde, todos sabemos que los mericanos tienen las horas de las comidas todas mal puestas. Bueno, sea como sea el caso es que era una casa grande, con jardín, y había entre la concurrencia crías humanas educadas en la tradición pascual yanqui, o sea: un extraño conejo que va por el campo dejando huevos de varios tipos y alegres colores para que los niños los encuentren. No es un gran desafío, porque en primer lugar los adultos quieren comer y no quieren que la ceremonia dure mucho tiempo, así que van por el césped en cuclillas junto a sus tiernos retoños y cada dos segundos señalan hacia una mata de petunias y exclaman, con esa voz de imbécil con que mucha gente se dirige a los niños “¡Uuuh, mira! ¿No ves una cosita ahíii?” y la creatura va toda ilusionada y extrae un huevo de plástico verde o un huevo hervido normal pero teñido en patrones psicodélicos. Y una vez todos los huevos han sido encontrados y reunidos en cestas, todos nos vamos a comer cordero de granja con puré de patatas, jamón ahumado y verduritas al vapor, todo acompañado por platitos con mantequilla, una salsa extraña como mahonesa pero picante como el diablo y con sabor a mostaza, y también -lo juro- gelatina de menta. Luego, de postre, pastel de manzana, o de mincemeat (que es un mezcladillo de pasas y gengibre y otras cosas), o de ruibarbo, todo con helado de vainilla, y luego un lavado de estómago o algo. Bueno, no fue una mona de Pascua ni un panquemao, pero no estuvo mal.

Lo divertido de esto es que la tradición del Conejo de Pascua, muy anterior al cristianismo de paso, aquí está tan arraigada que los grupos religiosos se las ven y se las desean para recordar a los fieles el (para ellos) verdadero significado de estas fechas, a base de anuncios en los periódicos, panfletos, y picnics (el americano medio no atiende a razones de ningún tipo si no hay comida por medio). Raro, pero cierto.