Ayer estaba yo navegando contenta por Twitter (sí, lo sé), cuando llegó @paleofreak y, tras notificar tímidamente que había salido la Nature, dijo:

Transgenerational epigenetic inheritance of longevity in Caenorhabditis elegans http://t.co/arWpHaCJ
Oct 19 via TweetDeckFavoriteRetweetReply

Fue un tweet que pasó injustamente desapercibido. Menos para mí, que lo marqué como favorito y corrí a Nature a ver de qué trataba la cosa. Porque, veréis, era el título de un artículo que salió en la Nature de esta semana. El título en concreto dice:

Transgenerational epigenetic inheritance of longevity in Caenorhabditis elegans

Lo cual quiere decir… ¡Sí! ¡Exactamente eso que estais pensando!:

Heredabilidad epigenética transgeneracional de la longevidad en Caenorhabditis elegans

¿Cómo no iba a ponerlo en favoritos, vamos a ver?
Bueno, vale, no me miréis así. Vamos a ir viéndolo con calma. Os desmenuzo el título para que veáis que no es para tanto.

Heredabilidad epigenética: la epigenética suena mucho ahora, al menos en ciertos círculos. Quiere decir “que en o sobre los genes”. El mundillo científico es la mar de vivaz, y hay tremendas (pero educadas) discusiones sobre si los genes lo son todo, o no son nada, o son mitad y mitad. La epigenética se refiere a la manera que tienen los genes de regularse por vía de otros factores no genéticos.
En concreto, copio de Wikipedia, que nos vale:

En biología del desarrollo, el término epigenética hace referencia a la dependencia contextual de los procesos embriológicos. El contexto incluye factores epigenéticos tanto internos (materiales maternos, propiedades genéricas físicas y autoorganizativas de las células y los tejidos, procesos de regulación genética, dinámica celular y tisular) como externos (temperatura, humedad, luz, radiación…)

Y sí, es heredable: tú y yo hemos heredado más que nuestros genes; hemos heredado también el citoplasma de mamá, con sus mitocondrias, y con otras cosas también que ayudaron a hacernos como somos ahora (bueno, eso y Barrio Sésamo).

(Inciso: hablando de las mitocondrias de mamá, en breve habrá un interesante evento en Escéptica, donde colaboro, y en general en toda la red Skepchick, incluyendo Mad Art Lab. Permanezcan atentos a sus pantallas)

Bueno, eso; que heredabilidad epigenética
quiere decir que esos factores, que no son genes, se heredan.

Transgeneracional: que abarca varias generaciones. En concreto, tres. Con dos generaciones no vale, de padres a hijos todo el mundo sabe que las cosas se heredan. Pero aquí hablamos de abuelos a hijos, y la cosa se pone interesante.

De la longevidad: pues eso. De la longevidad.

En Caenorhabditis elegans: en un gusano. En concreto, en este gusano, que a primera vista no tiene gran cosa, pero que es un precioso organismo modelo para estudiar el desarrollo, más que nada porque a estas alturas conocemos la historia de todas y cada una de sus células.

Es decir: que unas cosas que no son genes permiten que la longevidad en los gusanos se herede de abuelos a nietos. Entenderéis ahora por qué me gustó el tuit (¿tampoco? Porras). Gracias a otro amable co-tuitero (que dejo en el anonimato porque es de natural modesto y porque tampoco le vamos a fastidiar la noche, oiga) tengo en mis manos el artículo de la Nature. No me lo he leído aún, confieso. Pero empieza bien: en la introducción dicen que la manipulación de unos determinados modificadores de la cromatina en los gusanos-padres puede inducir “memoria epigenética de longevidad” hasta los descendientes de la tercera generación.

Bueno, ¿y a mí qué?, estaréis diciendo, porque admito que el tema es un poco árido. Para mí también, ojo, que en C. elegans no estoy muy puesta, y además ignoraba que los modificadores de cromatina regulaban la longevidad en algunos organismos. Pero no me negaréis que el que un gusano sea más o menos longevo sin depender de sus genes, pero sí de la epigenética de sus abuelos, es interesante. Y paradójico.

Bueno, vale, negádmelo, antipáticos. Pero a mí me gusta el concepto. Algún relato se puede sacar de ahí, seguro. De momento me leeré el artículo. Y si lo acabo entendiendo, os contaré algo más.

(Gritos de horror)

Vaaale, pues no. Pero si sale un relato chulo, no os daré royalties, hala.