¿O será quizá pluip? Me corroe la duda. ¿Qué ruido hace un virus al separarse de una superficie? Uno muuuyyyy pequeñito, eso seguro. Quién me iba a decir que esta sería una forma de detectar virus, pero vaya: es en estos casos donde se ve hasta qué punto el ingenio humano se afila.
¿Que de qué hablo? De un artículo del Nature Biotechnology de la semana pasada: un método para detectar y cuantificar virus. Tan sensible, dicen, que es capaz de detectar una sola partícula vírica, y contar todas las que haya con gran precisión. Por el ruidito.
La idea es preciosa: los virus están en una superficie llamada “microbalanza de cristal de cuarzo”. Entonces sacuden la superficie de lado a lado, aumentando la amplitud, hasta que por la fuerza de cizalla los virus se “despegan”. Y esto hace un ruidito, que electrodos muy sensibles pueden detectar y enviar a un ordenador. Plip. Plop. Cluic. Ploinc. Blip. No puedo poner el dibujito por motivos de copyright, pena. De todas formas el artículo es muy técnico y lo que cuentan tampoco es que suponga una revolución extrema en el campo de la biotecnología, o al menos todavía no. Pero me ha atraído la, si se quiere, poesía de la idea. Es evocadora. Pluic.