El frío ya araña el asfalto en Corvallis, aunque la cosa no es ni mucho menos glacial. Pero sigue maravillándome el que algunos alumnos, bueno, bastantes alumnos, qué caray, un montón de alumnos, y aún diré más, incluso otro montón de alumnas, vayan por el campus en sandalias. Sin calcetines. Con una temperatura ambiente que bastaría para conservar durante meses un delicado soufflé de gambas frescas con sólo sacarlo a la calle, ir por el mundo enseñando los deditos de los pies me parece motivo de sospecha. ¿Serán mutantes? ¿Qué llevarán en las venas, anticongelante? ¿Qué extrañas propiedades tiene el café americano, o la cerveza de las microbreweries, para permitirles estas hazañas subtérmicas? ¡Si yo no tengo bastantes calcetines que ponerme entre mi zapato y mi pie!

Además, no ayuda el haberme quedado helada con lo de Bio-Bac. Veamos, me dije, y fui a su página web. Y la leí. Y propongo como ejercicio para el lector lo siguiente: búsquense por la web sitios de propaganda de los eufemísticamente llamados “suplementos” de las medicinas alternativas. Compárese su retórica con la de Bio-Bac. Consúmase un tazón bien grande de valeriana. Porque va a hacer falta en cuanto saquéis las obvias conclusiones de la comparación.

Tengo que escribir más sobre este tema. Pero en todo casio aquí tenéis una magnífica web para saber más cosas sobre las “terapias naturales”.