Vale. Ha pasado el momento de pánico, mi ordenador ha vuelto de entre los muertos cual zombi cualquiera, pero sin supuraciones antiestéticas, y el verano parece que da sus últimas bocanadas, por fin. El calor grisáceo, arisco, viscoso, empieza a dejar paso a una brisa dulcecita, los naranjos están cargados de fruta verde y dura que pronto será antecedente del desayuno perfecto, los olivos están cargados, también, de fruta verde y dura que pronto será el… la perfección absoluta, mi cámara nueva está en tránsito, y todo vuelve a un cierto grado de normalidad. Para valores bajos de “normalidad”, claro.
El miércoles se pone en marcha el LHC, que realmente está tomando un protagonismo casi injusto por estos pagos, pero es que de verdad la cosa es emocionante. En las noticias al respecto, la palabra “doomsday” suele aparecer en el primer o segundo párrafo (claramente avanzamos poco; lo de “no dejes que la realidad te estropee una buena noticia” sigue siendo, ay, práctica común en noticias científicas). Para que conste en acta, no, no habrá fin del mundo el día 10. Son sólo pruebas, sin colisionar nada. Tampoco habrá fin del mundo cuando colisione algo. Si me equivoco me lo podéis echar en cara todo lo que queráis. Si no me equivoco me debéis un vinito. Tinto. Unas virutitas de jamón tampoco estarán de más.
Mientras se pone en marcha el experimento más importante en física de las últimas décadas (no, qué va, para qué vamos a dedicarle tiempo en las noticias, habiendo cosas más importantes, como, huy, reality shows, y tal), me he estado releyendo “Inside Job” de Connie Willis. Nada como un poco de sátira para darse cuenta de lo mal que están las cosas de verdad. Lógicamente, ahora ando con ganas de leer cosas de H.L. Mencken, lo cual deriva en Bierce y Twain, lo cual prácticamente obliga a pasar a Wodehouse y Jerome K. Jerome. Aaaah, podría ser peor. No, en serio, de verdad, podría. ¿Dónde estará mi ejemplar de “Three Men in a Boat (To Say Nothing of the Dog)”? Va perfecto, no sé si os lo he dicho, con unas virutitas de jamón.
Ya lo sé, ando algo más incoherente de lo habitual. Es que diz que las cosas estén muy mal y hay crisis y se acaba el mundo y Rafa Nadal lo está pasando mal ha caído en semifinales y hay huracanes y cosas malas y Spore no acaba de salir y los creacionistas y familia siguen atacando. Comprenderéis que una tiene que hacer lo posible para sobrellevar este mundo ingrato y tal. Los libros, el otoño y un vinito en un lugar agradable ayudan.
Actualización: mirad qué fotos más chulas ha puesto Wired en su artículo sobre el LHC, mirad.