Aunque no son los primeros en aventurarse por este espinoso camino, Clonaid ha anunciado a bombo y platillo el nacimiento de, tachán, ¡¡el primer bebé clonadoooo!! (fanfarrias, por favor). Bebita, en este caso. Eva de nombre, por más señas. Y al parecer, dadas las pruebas que han aportado al respecto, debemos fiarnos de su palabra y ponernos a aplaudir, o algo.
La clonación de un organismo a partir de células adultas es posible. Lo hemos visto con Dolly, con gatitos y con no sé cuántas cosas más, aunque curiosamente (ojo al dato) no lo hemos visto con ratones. Sí, esos que son taaan parecidos a nosotros.
La verdad es que no sé por dónde empezar con este tema. Aparte de las implicaciones éticas, las dificultades científicas y técnicas van a ser maravillosamente explicadas, como es habitual, en [{Ciencia15 http://ciencia15.blogalia.com}]. Y todo el interés que la noticia ha despertado se debe a la histeria de pollo descabezado en la que se empeña en caer todo el mundo cuando se habla de clones (histeria que, dicho sea de paso, propicia la aparición de este tipo de gente y este tipo de noticias). Antes de empezar a alimentar más histeria, me centraré en un punto crucial del caso: yo, como Ciencia15, tampoco me creo lo del clon.
Ya lo vivimos cuando la fusión fría: un grupo anuncia un descubrimiento científico revolucionario directamente en una rueda de prensa: y ese es el primer aviso de que algo va mal, como muy bien hace notar [{Robert Park http://www.arp-sapc.org/lecturas/dosmiradas.html}]. Los aparentemente asombrosos resultados no han pasado por el filtro crítico de otros científicos expertos en el tema, ni han sido repetidos por ningún otro laboratorio independiente, ni nada. Las técnicas seguidas no han sido publicadas para su análisis, y no existe dato alguno del desarrollo del experimento, ni de los controles, ni del seguimiento. Sólo los titulares, y gente sacando las cosas de madre casi antes de que se seque la tinta de los periódicos.
Fusión fría, clonación humana. De momento van siguiendo exactamente las mismas líneas de guión, y la farsa, pues farsa parece, me parece que va a acabar de igual modo: en el olvido y en el silencio hasta que salte el próximo chalado ofreciendo exactamente la misma ausencia de pruebas y el mismo exceso de circo. Y caeremos otra vez, sin aprender de lo anterior, porque somos idiotas y porque nos gusta, al parecer, que nos asusten y nos engañen.
¿Que parezco muy tajante? Cierto. Y si se demuestra que los de Clonaid han clonado realmente un humano (y no me bastará con que lo diga un periodista, por muy independiente que sea), me tragaré esta entrada sin sal. Y muy a gusto.
Pero recordad la [{fusión fría http://eureka.ya.com/j_fontanet/freda/es_freda.htm}]. El [{motor de agua http://www.webislam.com/numeros/1998/articulos/11_02_11.HTM}]. Las innumerables máquinas de movimiento perpetuo. Los [{Rayos N http://www.spectrometer.org/path/nrays.html}]. Recordad que la gente que dice haber hecho esto lleva [{una agenda clarísima http://religiousmovements.lib.virginia.edu/nrms/rael.html}], y que lo que estas sectas necesitan es publicidad, publicidad, publicidad. Recordad que “afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias”. Recordad que cuando se empieza por una rueda de prensa y no hay artículos científicos contrastados a la vista, vamos mal.
Recordad, por favor, el maravilloso artículo de Umberto Eco (abucheos a El País por no ponerlo de libre acceso en su web; afortunadamente se puede encontrar íntegro en el último número de El Escéptico Digital).
Ante este tipo de afirmaciones, el escepticismo más exigente y más firme es lo más conveniente: se trata de un tema muy serio y con profundas ramificaciones, por lo que cuanta menos frivolidad se emplee en su estudio, mejor.
Lo digo claro: mientras no se demuestre lo contrario, Clonaid [*no*] ha clonado un ser humano. Me parece que, en este punto del culebrón, es la actitud más sensata que todos, y sobre todo los medios de comunicación, deberían mantener.