Seleccionar página

Generación espontánea de campanarios

28 de septiembre de 2001

Este debe ser un fenómeno científico que ha escapado a la atención de los cerebros del momento, pero que sin duda existe. Acabo de presenciarlo, vaya.

Hacía unos días que no me acercaba por la biblioteca, porque cuando lo hago siempre paso en ella más tiempo del esperado. Y es que estoy enamorada de la biblioteca de este campus, nuevecita, moderna, agradable, amplia, cómoda, luminosa, y encima con libros. El Paraíso. Pero hoy tenía que ir a por un par de artículos, así que, nada, a sacrificarse (jiu jiu), y al llegar me he encontrado con un cuadro de lo más curioso.

En la amplia explanada de césped que sirve de proscenio al bonito edificio de la biblioteca, ha surgido, cual champiñón, una tienda de esas grandes que se ven en las bodas, con ventanas recortadas de plástico y todo. Dentro, mesitas redondas con ramos de flores frescas en búcaros, una tabla de buffet a medio preparar, y camareros distribuyendo cubiertos. Fuera, un número inusitado (para lo que es el campus) de caballeros y damas de avanzada edad, trajeados ellos, con vestidos de flores ellas, sentados al sol y hablando en voz baja como embajadores en alguna recepción europea, una visión encantadora por lo poco habitual. A un lado de la tienda, dos guitarristas y una violinista ensayan melodías suaves e increíblemente cursis ante la mirada bovina de un técnico de sonido. Qué bonito, pienso. Un picnic de siete estrellas. Pero enseguida miro a lo lejos y veo que en un ensanche de uno de los caminos empedrados que llevan a la biblioteca ha surgido, prácticamente de la noche a la mañana, otro champiñón, este más permanente: una torre de ladrillo rematada por un campanil con cuatro campanas doradas rutilantes, nuevecitas. Un enorme lazo de raso justo debajo de un reloj inserto en la fachada indica que la construcción es un regalo. Qué cosas más raras regala la gente por aquí. Digo yo que algo más práctico, como más libros o más plazas de aparcamiento, o conexión por cable o algo, sería más de interés para el alumnado. Pero a ver cómo pones la placa en ese caso, mientras que aquí veo la cortinilla (de raso, a juego con el lazo) tapando la placa en cuestión…

¿Me enteraré del Misterio del Campanario Repentino? Probablemente. ¡No se pierdan las explicaciones del detective aquí, en La Biblioteca de Babel, su Blogger amigo!


Adela Torres "Daurmith"

Adela Torres "Daurmith"

Daurmith es bióloga de formación. Ha pasado las últimas décadas intentando hacer algo útil en sostenibilidad, contando historias de muchas maneras diferentes y disfrutando de todo lo que tiene cerca. Le gustan la ciencia y la ficción porque cree poder distinguirlas, y le encanta la gente amable y que le digan que ha gustado algo de lo que hace.

Puedes encontrarla en Bluesky, Mastodon, Instagram y X

Apúntate a nuestra newsletter

Suscríbete para recibir un correo electrónico con cada nueva entrada.

2 Comentarios

  1. pancho

    pq ponen cosas que nada que ver con lo que se esta buscando

    Responder
  2. webensis

    XoDDDDD

    Responder

Deja un comentario

Icono de leer artículos, entradas destacadas

Sigue leyendo

Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies, propias y de terceros, para poder acceder y tratar tu información con diferentes fines. A continuación te mostramos el panel de configuración de cookies clasificadas en función de su finalidad, en el que podrás activar o desactivar las mismas de acuerdo con tus preferencias, salvo aquellas cookies que son estrictamente necesarias para el funcionamiento de la web. Ten en cuenta que el bloqueo o rechazo de algunas de estas cookies puede afectar tu experiencia de navegación.

Para obtener más información sobre nuestras políticas de datos, visita nuestra política de privacidad.