Creer en el cambio climático es una idiotez.
Uno no «cree» en el cambio climático. Sé que es un atajo del lenguaje, pero es un atajo peligroso. El cambio climático es un hecho observable, como lo es la llegada de la primavera, la rotación terrestre, los imanes, la evolución de las especies por reproducción diferencial de los fenotipos, la existencia del Imperio Romano o la corriente del Golfo.
Las realidades observables son tozudas: siguen ahí independientemente de tu postura personal al respecto. Otra cosa es que quieras ignorarlas o buscar tantas patas al gato como quieras. Pero el mundo existe, estés tú de acuerdo o no.
La validez de la última frase ha ido sufriendo una erosión constante en las últimas décadas.
(La erosión es otra realidad observable y observada que convierte montañas en montañas más pequeñitas, y luego en arena).
Unamos a esto una frase hecha muy perniciosa y que odio cordialmente, la de «todas las opiniones son respetables».
(No lo son; todas las personas son respetables. Hay opiniones absolutamente deleznables y merecedoras de escarnio y rechazo).
El resultado es que de repente la realidad observable pasa a ser un tema opinable que puedes aceptar o rechazar en función de tus propios sesgos y prejuicios. Algo equiparable a la ideología, que sí que es susceptible de aceptarse o no en función de los propios sesgos y prejuicios. Pero la erosión, por poner un ejemplo, no. Por eso me incomoda muchísimo ver expresiones como «yo sí creo en la erosión» o «yo sí creo en el cambio climático».

Al cambio climático le da igual, prenda, galán, alhaja, membrillo. Está ahí y no se va a ir, nos guste o no. No hace falta creer en él; y usar este tipo de expresiones puede hacer pensar que tenemos —si «creemos» lo bastante fuerte— la opción de vivir en un mundo sin cambio climático y sin todo lo que conlleva.
Pero no la tenemos. Así que pongamos el verbo donde toca: en la capacidad que tenemos de afrontarlo, mitigarlo y adaptarnos. Porque en eso sí podemos creer.
Imagen: un no «creyente» en el cambio climático, foto del natural (imagen por Vicki Nunn de Pixabay)

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