NB: todo lo que procedo a contar es real al 100%, no medio novelado como suelo hacer con cosas que me pasan.
Hace algunos días un amigo del pueblo envió a mi padre un mensaje con el asunto «Curiosidades para un jubilado», sin texto, y con el siguiente adjunto:

El recorte dice así:
Practicando obras en una casa del pueblo de Navajas, y al derribar el arco principal de la planta baja, se encontraron escondidos algunos libros que examinados por el cronista de Valencia don José Martínez Aloy, resultaron ser libros arábigos, de incalculable valor, figurando entre ellos unos para descifrar el porvenir, valiéndose de signos cabalísticos»
No me digáis que, como intro, no es golosa. ¡Y en mi pueblo!
Mi padre compartió la captura conmigo, nos miramos, dijimos «qué curioso» y seguimos a nuestras cosas porque es verdad que el recorte da muy poca información. Pero la semilla estaba plantada: ¿»libros arábigos de incalculable valor»? Bueno, lo del valor podía ser farfolla periodística de la época, pero oye: libros arábigos. Navajas era un pueblo morisco hasta que los expulsaron como a todos los demás, y tiene todo el sentido del mundo que en aquella época de hostilidad y miedo los moriscos residentes escondieran textos que podían comprometerles, y que de hecho los comprometían a menudo, como se ve en varios registros de juicios del Santo Oficio a moriscos y moriscas por tenencia de tales documentos.
Mi padre se interesó por la procedencia de este recorte. El remitente le dijo que había sido publicado en «Las Provincias», un periódico valenciano, en el año 1931, bajo el epígrafe «Hace 25 años». Comentamos, mi padre y yo, que con esto teníamos ya dos datos concretos: el año del descubrimiento de los documentos, 1906, y el nombre del cronista que examinó los datos, José Martínez Aloy. Datos suficientes para intentar una investigación amateur a golpe de Google, a ver si salía algo más: ¿sería posible averiguar en qué casa se hallaron los libros, qué se hizo de ellos, y encontrar el resultado del examen de D. José Martínez Aloy, cronista de Valencia?
En estos casos y sin ser ninguno de los dos especialistas, el hilo más obvio del que tirar era el de D. José Martínez Aloy, cronista de Valencia. Un cronista implica una crónica, ¿no? Algo habrá dejado dicho el señor, alguna crónica o algo. Habrá algún repositorio documental. Google, ven a mí mientras mueres ahogado por tu propia codicia.
Clíquiticlíquiticlic
Resulta que sobre Martínez Aloy hay algo de información en Wikipedia y algunas webs dedicadas a Valencia. Os resumo: este señor fue cronista y (fugaz) alcalde de Valencia, además de esperantista, arqueólogo aficionado, fotógrafo esporádico y periodista profesional. Hacía gala de lustroso bigote y al parecer fue el «autor intelectual» de la idea de añadir una segunda torre al actual Palau de la Generalitat aunque la idea distaba de ser nueva. Todo cosas sin duda interesantes, pero poco relacionadas con lo que nos ocupa.
Esperaunmomento: ¿periodista profesional? ¿Dónde? Ah, en el diario «Las Provincias». Que tendrá, imagino, una hemeroteca. Puede que hablara de ese hallazgo cuando se produjo, en 1906. Será cuestión de buscar más… y de contarlo en otra entrada.
En el próximo episodio: Cronistas enfadados - Tiempos convulsos - Confusión geográfica - Veraneantes ilustres

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