Viene de la entrada anterior.
Madrid, 19 de diciembre de 2025.
Faltan casi tres horas para que salga el tren que nos llevará de vuelta a Valencia tras visitar un par de exposiciones. Chamartín es su habitual caos incompleto y no tengo ganas de pasar ese tiempo en un banco metálico mirando paneles de pladur con mensajes tipo «Estamos trabajando para mejorar las instalaciones», así que nos vamos al hotel Chamartín The One y nos metemos en la Cafetería Orient Express, por aquello de mantener la temática. Como veis en la foto, la cafetería es el entorno ideal para resolver un asesinato… o indagar sobre hallazgos documentales.
Mientras nos tomamos una reconfortante crema de verduras yo saco el móvil y me frustro un poco; Las Provincias, mi fuente de información sobre el hallazgo de los documentos hasta el momento, no tiene nada anterior a 2006 en su web. Pero buscando, buscando, descubro la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica y con paciencia consigo abrirme paso por su bastante traqueteante sistema de búsqueda.
El año 1906
El teléfono no es el mejor soporte para extraer información pero a base de guardar los pdfs escaneados y consultarlos uno a uno haciendo zoom en la pantalla como una pitonisa inepta rastreo el año 1906 y busco «Navajas». Y descubro que, como año, fue bastante movidito para el pueblo.
- El 5 de marzo el gobernador civil suspendió al alcalde y al secretario del ayuntamiento del pueblo por causas ignotas.
- El 22 de marzo alguien tiró un cartucho de dinamita a la casa parroquial. No hubo heridos, pero el petardazo mandó la puerta de entrada al corral trasero. El culpable fue detenido poco después.
- El 10 de julio una «bellísima señorita» de una distinguida familia se pegó un considerable tortazo al bajar del tren y se rompió las dos rótulas, la pobre. Un «reputado operador» (médico) procedió a unirlas con hilo de plata, dando a todo el asunto un aire levemente élfico. El desconsuelo del redactor por este percance contrasta con la escueta crónica del asesinato de un vecino del pueblo en una alquería del camino de Moncada ese mismo día.
- El 27 de julio hubo una granizada bastante seria.
Y el 6 de agosto me encuentro este titular:

Se trata de un artículo deliciosamente decimonónico firmado por nuestro conocido D. José Martínez Aloy, cronista de Valencia, a quien seguramente también pagaban por palabras como a Dumas porque le cuesta mucho entrar al turrón y se pasa un rato hablando sobre antiguos procesos inquisitoriales. Pero he aquí la chicha:
El verano de 1906 un vecino de Navajas al que llamaremos Antonio Refórmez1 encontró los antedichos documentos en su casa de la calle Menhires Reunidos número pi2 los famosos libros arábigos que estábamos rastreando. Se lo debió comunicar a D. Santiago García Bertrán de Lis, Barón de Sonseca y veraneante del pueblo. D. Santiago García etcétera fue quien contactó con D. José Martínez Aloy, que examinó los documentos, «obteniendo algunas reproducciones fotográficas». Hmmm…
Los documentos
Aloy describe un volumen en 4º (unos 26 centímetros de largo) en bastante buen estado, aunque «un famélico roedor hizo algún daño al libro». Está encuadernado en piel de becerro de color rojizo. Son más de 100 hojas escritas en caracteres arábigos con tinta negra adornada con «carmínea puntuación», lo que me hace pensar que debe ser un libro la mar de bonito, porque también se habla de «viñetas circulares de carácter geométrico» y de «dibujos que denuncian al pendolista3 mudéjar del siglo XVI». También había otro volumen, este en 4º menor, mucho más dañado y despectivamente descrito como «un modesto libro de oraciones mahometanas, para uso de personas poco instruidas». Y por último, unos pocos papeles sueltos, entre los que había uno con números arábigos combinados con líneas geométricas que forman una estrella. Según Aloy este documento contiene «los consabidos signos cabalísticos para responder satisfactoriamente a toda clase de preguntas, por indiscretas que sean».
Pero tras esa descripción, escueta y florida a la vez, Aloy dice «publicado queda el hallazgo» y hace mutis por el foro, «esperando escuchar la autorizada opinión de los arabistas».
La denuncia de Llinás
Seguí buscando, claro, esperando que Las Provincias hubiera publicado tan autorizada opinión, pero si lo hizo, no fue en 1906. Lo que sí pasó fue que el 14 de agosto de ese año aparece una nota indicando que el cronista de Castellón, Sr. Llinás, denunció ante el gobernador civil que Martínez Aloy «se ha incautado indebidamente de unos manuscritos arábigos» y que el gobernador «ha prometido reclamar de oficio dichos documentos».
O sea, que tenemos ¡pique entre cronistas! ¡Denuncias! ¡Al gobernador civil en el ajo! ¿Qué está pasando? ¿Será Martínez Aloy un vil ladrón de valioso patrimonio cultural? ¿Hay rivalidad entre Llinás y Aloy? ¿Está celoso Llinás porque Aloy tiene los documentos, o es un heroico guardián del patrimonio castellonense? ¿Qué habrá pasado con los documentos? ¿Estarán por algún lado las fotografías que hizo Aloy? ¡Tantas preguntas y tan poca batería en el móvil!
En el próximo episodio: Aloy responde a Llinás - Quién es Antonio Refórmez - Hilos sueltos

Los consabidos signos cabalísticos… ¿acaso el sr Aloy era poseedor de ignotos conocimientos, ahora perdidos?