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	<title>agua archivos &#8226; Daurmith</title>
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	<description>El blog de Daurmith sobre ciencia y ficción</description>
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		<title>A través</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daurmith]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Nov 2019 19:04:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La física está en todas partes. Y cuando empiezas a fijarte es mejor que la tele.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ciencia/a-traves/">A través</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Una de las tareas con las que me estoy divirtiendo en el máster del que os hablaba antes es la que tiene que ver con una asignatura llamada «Física cotidiana», porque me permite dar una pátina de respetabilidad a mi <em>nerd</em> interior. Tenemos que realizar observaciones a nuestro alrededor y buscar dónde está la ciencia: no se trata de explicar, necesariamente. Se trata de aprender a mirar.</p>



<p>Esto es muchísimo más divertido de lo que parece, y de hecho el problema es elegir, porque a poco que mires ves mil cosas. Pero yo me fijé en una en concreto anteanoche. Y era algo tan humilde como un vaso de agua.</p>



<p>Los vasos que tengo en casa no son de vidrio liso; el vaso está decorado con un motivo de alveolos que hacen que su superficie interior sea rugosa. Hasta esa noche lo único que yo había notado es que las cucharillas hacen un musical <em>trrrrlirríntrrrilirrín</em> cuando las agitas contra las paredes del vaso en vez del habitual <em>clinclinclicliclín.</em> Pero anoche Watson pasó por detrás y me fijé por primera vez en otra cosa curiosa.</p>



<p>Como hacer posar a gatos detrás de vasos es muy difícil cogí un paño de cocina e hice una foto. Esta foto:</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-9663 size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1087" height="722" src="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2019/11/854ABECE-B0A6-4DFE-A51B-7F7F4053B936_1_105_c.jpeg" alt="Refracción de la luz" class="wp-image-9663" srcset="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2019/11/854ABECE-B0A6-4DFE-A51B-7F7F4053B936_1_105_c.jpeg 1087w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2019/11/854ABECE-B0A6-4DFE-A51B-7F7F4053B936_1_105_c-300x199.jpeg 300w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2019/11/854ABECE-B0A6-4DFE-A51B-7F7F4053B936_1_105_c-768x510.jpeg 768w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2019/11/854ABECE-B0A6-4DFE-A51B-7F7F4053B936_1_105_c-1080x717.jpeg 1080w" sizes="(max-width: 1087px) 100vw, 1087px" /><figcaption class="wp-element-caption">Refracción, distorsión, corrección… El vaso de la derecha está para comparar</figcaption></figure>



<p>El vidrio alveolado distorsiona, lógicamente, la imagen de lo que tiene detrás porque la luz lo atraviesa «torcida», por así decir, y altera las formas que nos llegan al ojo. ¿Pero por qué la imagen se ve más nítida (y más grande) cuando hay agua en el vaso? Estuve un rato acercándome y alejándome y aunque la imagen del paño se ve distorsionada con y sin agua, a través del agua los cuadros se ven más grandes y el detalle es más nítido y regular. Cada alvéolo parece funcionar como una lente muy pequeñita (y cutre, no hay más que ver la aberración), pero al añadir agua es como si introdujera un factor de corrección y el efecto es casi hipnótico. Os pongo una foto del detalle:</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-9665 size-full"><img decoding="async" width="1061" height="741" src="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2019/11/B0BFE7FD-E64A-41AE-99AD-867970CF5194_1_105_c.jpeg" alt="Refracción en dos medios diferentes" class="wp-image-9665" srcset="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2019/11/B0BFE7FD-E64A-41AE-99AD-867970CF5194_1_105_c.jpeg 1061w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2019/11/B0BFE7FD-E64A-41AE-99AD-867970CF5194_1_105_c-300x210.jpeg 300w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2019/11/B0BFE7FD-E64A-41AE-99AD-867970CF5194_1_105_c-768x536.jpeg 768w" sizes="(max-width: 1061px) 100vw, 1061px" /><figcaption class="wp-element-caption">¡Mirad cómo se ve la trama y la urdimbre del paño! Se han convertido en celosías.</figcaption></figure>



<p>La refracción es un fenómeno que damos por supuesto y que suele atraer poco la atención, pero en este caso a mí me pilló por sorpresa. Porque sí, un medio vidrio-aire hace que la luz se refracte de manera diferente que en un medio vidrio-agua, y el agua en sí actúa como una lente gorda (porque el vaso es más o menos cilíndrico, dando al agua forma de lente) pero no sé qué sutilezas ópticas hacen que se multipliquen los detalles y cambien algunas distorsiones al añadir agua. Y sigo sin saberlo, pero ahora me ha picado la curiosidad.</p>



<p>En aras de la transparencia diré que Watson vino luego y se puso a beber agua del vaso, sin hacer ni caso al fenómeno físico que tenía lugar ante sus bigotes. Gatos.</p>
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		<title>El dragón entre la niebla</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daurmith]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Sep 2019 17:14:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Divagaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un paseo por Bilbao es un paseo por otros mundos, si tienes suerte.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/el-dragon-entre-la-niebla/">El dragón entre la niebla</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Pues yo estaba en Bilbao para <a href="https://www.eitb.eus/es/noticias/sociedad/detalle/6678699/naukas-bilbao-2019-mayor-festival-divulgacion-cientifica-estado/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">una cosa muy chula</a> de la que os hablaré en otra entrada. Era viernes. Había mil y pico personas que habían pasado un día estupendo disfrutando de y con diversas ramas del saber (científico y artístico) y eran las ocho de la noche. Buena hora para salir, dar un paseo, buscar dónde cenar. Había sido un día caluroso y soleado.</p>



<p>Bilbao engaña mucho. El calor seguía ahí, pero ahora era el calor irritado de una tormenta de veraño en casi otoño: caía una lluvia sólida y vertical y el cielo estaba, permitidme el topicazo, entrecruzado de rayos. Creía yo que los bilbaínos no serían como los valencianos, que nos creemos solubles en agua, y saldrían a enfrentarse estoicamente al aguacero, pero no. Nos quedamos todos bajo la cubierta del teatro Euskalduna, apelotonados como gorrioncillos jóvenes y timoratos, mirando llover y diciendo de vez en cuando «¡Hala!» cuando un rayo especialmente decorativo agrietaba el cielo de parte a parte.</p>



<p>Quienes (oh valientes) hayáis seguido este blog desde que contaba mis aventuras en Corvallis sabréis que <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/pasada-por-agua-pasando-del-agua/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">perdí el miedo a mojarme</a> más o menos al 4º mes de vivir allí. Y aunque la compañía era grata, el hambre no lo era tanto. La lluvia parecía calmarse así que decidí ir hacia el hotel y si me mojaba pues oye, ya me secaría (sí, había llevado a Bilbao, previsoramente, un chubasquero que me había dejado esa mañana en la habitación del hotel tras ver una previsión del tiempo que afirmaba categóricamente que tendríamos sol y calor hasta el domingo).</p>



<p>Dejando atrás la islita de luz y ausencia de charcos del Euskalduna me adentré en la noche bilbaína, pensando con optimismo en echar a andar hacia el hotel y parar el primer taxi que me encontrara para hacer el resto del trayecto a salvo del peligroso óxido de dihidrógeno.</p>



<p>No encontré un solo taxi, así que me resigné a sufrir los efectos de la siguiente fase de la tormenta. No llovía, pero los relámpagos eran frecuentes y preciosos. Mirando al cielo con una mezcla de aprensión (por si de repente me caía una ducha encima) y arrobo (porque ver rayos y relámpagos me encanta) decidí que a la porra y me fui por el paseo junto a la ría, que es muy bonito.</p>



<p>Así llegué al Guggenheim, y allí me encontré al dragón.</p>



<p>No inmediatamente. Estaba todo precioso: mojado, con luces de colores, el puente ese rojito y verde medio histérico dibujando (desde mi ángulo de visión) una K blanquita en la noche. La pasarela elevada que va junto al estanque con las burbujitas <a href="https://www.theguardian.com/artanddesign/shortcuts/2019/aug/05/black-30-anish-kapoor-and-the-art-worlds-pettiest-funniest-dispute" target="_blank" rel="noreferrer noopener">del borde de Anish Kapoor</a> estaba cubierta de niebla.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2019/09/hu1pTvhITzariiYqquZYcg_thumb_4131.jpg" alt="" class="wp-image-9582" srcset="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2019/09/hu1pTvhITzariiYqquZYcg_thumb_4131.jpg 1024w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2019/09/hu1pTvhITzariiYqquZYcg_thumb_4131-300x225.jpg 300w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2019/09/hu1pTvhITzariiYqquZYcg_thumb_4131-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><center><em>Special K, el cereal de los fantasmas</em></center></figcaption></figure>



<p>¿Niebla?</p>



<p>Niebla. Espesa, fantasmagórica, escenográficamente perfecta,  y meteorológicamente inexplicable porque solo estaba ahí y salía del estanque. Yo, pardilla de mí, no sabía nada de <a href="https://www.guggenheim-bilbao.eus/en/the-collection/works/fog-sculpture-08025-f-o-g" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fujiko Nakaya</a> y me encontré de manos a boca en Londres, 1888. O en Los Angeles, 2019 (pero los de la <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Blade_Runner" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Tyrell Corporation</a>). Durante los segundos que duró mi duda me adentré en ella con arrojo, a pesar de que no se veía <em>nada</em> más allá de mis pies.</p>



<p>Entonces rugió el dragón.</p>



<p>Fue un rugido repentino, sordo y caliente, una exhalación ronca que sonó exactamente igual que el ventilador de un <a href="https://www.caloryfrio.com/refrigeracion-frio/que-es-un-condensador-evaporativo.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">condensador evaporativo</a>. Pero en aquel momento era como si un dragón estuviera avisando de su presencia, desperezándose antes de tomar el aperitivo. Pegué un brinco. Para condensadores evaporativos estaba yo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="560" src="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2019/09/guggenheim-dragon.webp" alt="" class="wp-image-10344" srcset="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2019/09/guggenheim-dragon.webp 1024w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2019/09/guggenheim-dragon-980x536.webp 980w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2019/09/guggenheim-dragon-480x263.webp 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw" /><figcaption class="wp-element-caption"><center><em>Fuego, niebla, relámpagos, luces, Guggenheim, ¡dale caña, Bilbao!</em></center></figcaption></figure>



<p>Que no era un condensador evaporativo quedó claro cuando cinco lenguas de fuego surgieron del agua, erizadas, azules y rosas, y cabrillearon inseguras unos instantes hasta estabilizarse como cinco cipreses iracundos. Arriba, en el cielo, los relámpagos recortaban la silueta amontonada del Guggenheim. Abajo, el fuego vencía a la niebla y despejaba una noche charolada de agua, llena de colores, brillante y espectacular. El efecto irreal duró apenas unos segundos. Pronto mi cerebro resolvió la niebla como un fino aerosol artificial, las lenguas de fuego como <a href="http://www.bilbaoturismo.net/BilbaoTurismo/es/arte-al-aire-libre/fuente-de-fuego" target="_blank" rel="noreferrer noopener">ifrits domados</a>, cada uno en su peana, el Guggenheim como… No, bueno, eso sí que es un ser mítico que cayó en Bilbao y anidó.</p>



<p>La tormenta seguía, seca y majestuosa. Seguí andando hasta llegar bajo el cobijo amable de <a href="https://www.guggenheim-bilbao.eus/en/the-collection/works/maman" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Maman</a>. Y luego dejé atrás a todas las bestias magníficas que acababan de saludarme y me fui al hotel a cenar.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/el-dragon-entre-la-niebla/">El dragón entre la niebla</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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