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	<title>blog archivos &#8226; Daurmith</title>
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	<description>El blog de Daurmith sobre ciencia y ficción</description>
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	<title>blog archivos &#8226; Daurmith</title>
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		<title>Jínjoles</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daurmith]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Oct 2025 17:10:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Divagaciones]]></category>
		<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[fruta]]></category>
		<category><![CDATA[jínjoles]]></category>
		<category><![CDATA[otoño]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>He descubierto los jínjoles. Y ahora vosotros también.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/jinjoles/">Jínjoles</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>El otoño y la primavera son mis estaciones favoritas: estaciones de transición, hacia uno u otro extremo del año, donde todo se acelera o ralentiza. Interfases, filos, fronteras: son conceptos en los que estoy a gusto. Cosas que son, sin acabar de ser.</p>



<p>Ahora que las tardes ya empiezan a agrisar antes y preparan mejor el ojo para apreciar el oro de los chopos, empieza en casa la transición a la fruta de otoño. Este año han irrumpido dos nuevos contendientes en casa: las <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Manzana_esperiega">manzanas esperiegas</a> (o espedriegas) y los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ziziphus_jujuba">jínjoles</a>. Lo cual ha sido un poco traumático, porque yo solo había visto jínjoles en foto hasta el momento.</p>



<p>—¿Qué son?</p>



<p>—Jínjoles.</p>



<p>El nombre me encanta inmediatamente y me paso la tarde musitando «jínjoles, jínjoles», con diferentes grados de énfasis. Jínnnnjoles. Jííínjoles. Jínjolessss. Wikipedia me informa de que también se llaman azufaifos o azufaifas pero es tarde: ya he improntado<sup data-fn="cd961929-34ff-42fb-ade6-074cc015745c" class="fn"><a href="#cd961929-34ff-42fb-ade6-074cc015745c" id="cd961929-34ff-42fb-ade6-074cc015745c-link">1</a></sup> en «jínjoles» y ya no me sale llamarlos de otra manera.</p>



<p>Son unos frutos pequeños y lustrosos, del más agradable y cálido color marrón imaginable. La piel de algunos de ellos tiene un interesante vitíligo de un verde luminoso que combina estupendamente.</p>



<p>—¿Están buenos? —pregunto, cauta, a la persona que nos ha traído una bolsita llena. Me asegura que sí, que a ella le gustan mucho desde que era pequeña.</p>



<p>La piel es lisa y brillante y da paso a una pulpa harinosa y de color verde menta. Es dulce, un poco ácida, seca. Me recuerda a la manzana. En su interior, un hueso oblongo parecido al de las aceitunas ofrece interesantes oportunidades para cerbatanas caseras.</p>



<p>Pensativa, me como otro jínjol. Contiene cierta cualidad agreste, de fruta que comes intrépidamente si la encuentras en un paseo por el monte, y te sientes muy superviviente y heroica al hacerlo. Son frutas «de pobre». Como las cáicavas (en mi pueblo), o caicabas (en Murcia): el fruto del almez. Fruta de la que comes cuando no tienes la dulzura punzante de una manzana esperiega a mano.</p>



<p>En casa tenemos uvas, manzanas, los últimos melocotones del verano, plátanos, cualquier cosa. Pero tras la cena o la comida encuentro que mi mano busca el tacto satinado de un jínjol casi como al descuido, como si aún no estuviera muy segura de a qué saben.</p>



<p>Pero sí que lo sé: saben a un bocadito dulce y agradable, a un bocadito de otoño.</p>



<p></p>


<ol class="wp-block-footnotes"><li id="cd961929-34ff-42fb-ade6-074cc015745c"><em>No, el verbo no parece estar en la RAE, pero me da igual. Si lo uso, exist</em>e. <a href="#cd961929-34ff-42fb-ade6-074cc015745c-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 1">↩︎</a></li></ol><p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/jinjoles/">Jínjoles</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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		<title>Versiones (parábola)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daurmith]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Oct 2025 10:00:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Divagaciones]]></category>
		<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[mérito]]></category>
		<category><![CDATA[versiones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Me da mucha rabia cuando ante dos versiones diferentes, una apoyadísima con datos y la otra no, el sesgo es hacia la que no.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/versiones/">Versiones (parábola)</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Hay una dinámica de negación de la realidad que me pone especialmente nerviosa, que es cada vez más común, y que es muy perniciosa en general. Lo explicaré con una didáctica parábola. Cualquier parecido con la realidad es por una buena razón.</p>



<p>Imaginemos el siguiente diálogo:</p>



<p>—Lord Dewhurst descubrió las propiedades de la macguffinita.</p>



<p>—En realidad fue Enid Higginbottom, su ayudante y chacha ocasional, quien realizó el trabajo que firmó Lord Dewhurst.</p>



<p>—Bueno, esa es tu opinión.</p>



<p>—Aquí están las notas de Enid, con la letra de Enid y correcciones de la propia Enid, y una carta de Lord Dewhurst a la Royal Society en la que copia, palabra por palabra, las notas de Enid. También tenemos testimonios de la cocinera y el mayordomo de Lord Dewhurst que declararon por escrito ver a Enid experimentando con la macguffinita mientras Lord Dewhurst se ponía pomada en el bigote y hablaba mal de los whigs.</p>



<p>—A lo mejor fue Enid la que plagió.</p>



<p>—Y también hay aquí un testimonio del Arzobispo de Canterbury declarando que un día, en visita pastoral a la residencia de Lord Dewhurst, vio a Enid pasando a limpio sus notas mientras Lord Dewhurst la miraba por encima del hombro y decía «¡Mira detrás de ti, Enid! ¡Un mono de tres cabezas!» y cuando Enid se giró Lord Dewhurst le birló las notas y las cambió por una receta de pavo trufado mientras fingía un ataque de nervios para despistar a Enid.</p>



<p>—Eso son habladurías.</p>



<p>—Y sabemos que Enid dejó la residencia de Lord Dewhurst para establecerse por su cuenta y se carteó con otros famosos científicos de la época, con quienes tuvo detalladas e incisivas conversaciones respecto a la macguffinita. De hecho Lord Lytton-Cummings dejó por escrito que su famoso Test de Lytton-Cummings no hubiera sido posible sin las aportaciones de Enid a la hora de estabilizar la macguffinita.</p>



<p>—Eso es circunstancial, pudo haber sido engañado por Enid.</p>



<p>—Y ADEMÁS dos años después un ángel bajó a la tierra y grabó con letras de fuego «Enid Higginbottom descubrió primero las propiedades de la macguffinita», leyenda que todavía es visible ya que lo escribió en la fachada de la abadía de Westminster a 15 metros de altura y con letras de un metro de alto.</p>



<p>—Bueno, nunca sabremos lo que pasó realmente.</p>



<p><em>N. del Ed.: Enid Higginbottom se casó con un recolector de sanguijuelas llamado Bernard Moore. Tras mudarse a Hull con su marido, Enid patentó algunas aplicaciones prácticas de la macguffinita y con el dinero que recibió por ello la pareja estableció una próspera alfarería que hoy día es el pub «The Drunken Leech», famoso por sus patatas rellenas y su destilería con tecnología basada en la macguffinita. Lord Dewhurst tiene una estatua en Nursery Row Park con una placa que dice: «Al descubridor de las propiedades de la macguffinita, el pueblo agradecido».</em></p>
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