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	<title>concurso archivos &#8226; Daurmith</title>
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	<description>El blog de Daurmith sobre ciencia y ficción</description>
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	<title>concurso archivos &#8226; Daurmith</title>
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		<title>Historias del Olmo: guerra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daurmith]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 Nov 2018 16:34:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Divagaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Caparra]]></category>
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		<category><![CDATA[tío Algüera]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Olmo también tiene historias durante la Guerra Civil</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/historias-del-olmo-guerra/">Historias del Olmo: guerra</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="p1">El Olmo también tiene una historia de la Guerra Civil.</p>



<p class="p1">Estamos en 1937. Quizá fuera 1938. Navajas sigue en zona republicana y el bando nacional bombardea la vía del tren. A algunos kilómetros del pueblo la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/L%C3%ADnea_XYZ">Línea XYZ</a> resiste, y resistirá hasta el final de la guerra. El pueblo va tirando, más mal que bien, pero va tirando: la guerra es una parte horrible de la vida cotidiana para los que quedan en él, pero aún queda alguna vida. La Plaza del Olmo es escenario de conversaciones frente a un chato de vino, bajo el sol otoñal, e incluso cuando el invierno corta la piel la gente se reúne bajo las ramas desnudas del Olmo a intercambiar noticias e historias. Venid, vamos a acercarnos.</p>



<p class="p1">Allí está el tío Algüera, fumando como siempre: cigarrillos liados a mano, aunque lo que más le gusta en la vida es fumar puros. Cuanto más largos mejor.</p>



<p class="p1">—Como d’aquí al Baño —dice expansivo desde su altura, abriendo los brazos en un gesto que quiere abarcar los dos kilómetros que separan al pueblo del Balneario de la Fuente del Baño, ahora en desuso—. Como d’aquí al Baño y con closas p’a aguantalos.</p>



<p class="p1">—Miaqueres sagerao —le dice el tío Rafel «el Caparra», que ha llevado los pesados palos, las closas, que aguantan el anda de la Virgen en las procesiones para descansar a los porteadores. Ha enviudado y busca más la compañía de la Plaza. Se apunta a todas las conversaciones que encuentra; cualquier cosa que le ayude a ahuyentar el silencio de su casa.</p>



<p class="p1">—¿Sagerao? ¡De aquí al Baño! —insiste el tío Algüera, regodeándose en la visión de su paraíso particular—. Y a cada pipá, ¡closa al suelo!</p>



<p class="p1">El tío Algüera encuentra placer contando esas historias, como un Barón de Munchausen alto y seco en un pueblo perdido del Alto Palancia. La tarde se agota en estas y otras consejas. Rafel «el Caparra» se vuelve a su casa en la Plaza del Olmo y espera a que llegue el sueño.</p>



<p class="p1">El sueño no llega: es un invierno muy frío, hay muy poca leña, la lucha cercana es un cable que tiene al pueblo amarrado a una vigilia semiconstante: Rafel «el Caparra» se arrebuja bajo tres mantas de lana densa, apelmazada, fría. No logra entrar en calor.</p>



<p class="p1">Y como no está dormido, oye que en lo cerrado de la noche hay gente en la Plaza del Olmo.</p>



<p class="p1">Rafel «el Caparra» se echa por encima chaqueta y bufanda. Un grupo de milicianos, sin molestarse en hablar en voz baja, discuten algo bajo de su casa. Rafel sale al frío erizado para verlos: soldados, tiznados de fuegos de campamento, con los rostros pasmados por la helor. Señalan al Olmo, a las ramas desnudas pero generosas, que llegan hasta las fachadas de las casas cercanas.</p>



<p class="p1">Rafel se acerca.</p>



<p class="p1">—¡Yé! —dice a media voz—. ¿Que qué misión traéis?</p>



<p class="p1">En la Comarca no se pregunta qué haces. Se pregunta qué misión traes, como si tuviéramos costumbre de recibir a aventureros en pos de gloria y épicas búsquedas de tesoros.</p>



<p class="p1">Los milicianos miran la figura arrebujada. La misión que traen está clara: tienen frío, llevan tiempo sin sacarse el hielo de los huesos. Hay una guerra; cada uno toma lo que puede como puede. Quieren calentarse, y ahí hay un hermoso árbol con buena madera dura que arderá bien y les calentará durante mucho tiempo.</p>



<p class="p1">—Vamos a cortar este árbol.</p>



<p class="p1">El Caparra mira a los jóvenes. Al Olmo no necesita mirarlo. El frío de la noche le parece de pronto más soportable que el frío que se ha instalado en su estómago, en su garganta.</p>



<p class="p1">—A ver —dice—. Yo creo que esto podemos arreglarlo.</p>



<p class="p1">Es invierno, hay una guerra. En una noche helada, Rafel «el Caparra» negocia en voz baja por la vida del Olmo con un grupo de milicianos.</p>



<p class="has-text-align-center p2">***</p>



<p class="p1">Al día siguiente el Olmo sigue en su peana, gris y majestuoso. Rafel «el Caparra» no ha ido al bar a tomarse su chato de vino con el almuerzo.</p>



<p class="p1">—¿Ánde anda Caparra? —pregunta el tío Algüera. Le responden voces y gestos vagos, nadie lo tiene muy claro. Que si lo han visto por el monte con un carro. Que si lo han visto hablando con unos y con otros. Que si ya contará.</p>



<p class="p1">Pero Rafel «el Caparra» nunca contó. No se sabe cómo consiguió la leña para que los milicianos se calentaran. Quizá tenía algunas reservas aún para él, quizá pasó un invierno amargo, acurrucado bajo las mantas en una casa gélida y sin luz. Quizá les llevó leña de otro sitio o les enseñó otros árboles. Pero los milicianos no volvieron a por leña para el fuego. El Olmo echó nuevas hojitas verdes en primavera y durante todas las primaveras que vinieron después.</p>



<p class="p1">Porque el Olmo de Navajas calienta el corazón de los hombres, pero no convertido en ascuas. Y Rafel «el Caparra» lo sabía.</p>



<p> </p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><em>Esta es la tercera de las Historias del Olmo. La razón de estas historias la tenéis&nbsp;<a href="https://www.daurmith.com/blog/historias-del-olmo-introduccion/">en esta&nbsp;</a>entrada: estamos apoyando al Olmo de mi pueblo para que se convierta en Árbol Europeo del Año. Cotillead este mismo blog, el resto de historias andan por aquí.</em></p>



<p><em>¡Gracias por leer! Puedes votar el árbol que quieras&nbsp;<a href="https://www.treeoftheyear.org/ETY-2018/Home.aspx">en este enlace</a>; solo necesitas un correo electrónico válido y no ser un robot. Para votar, selecciona los dos árboles que más te gusten, pasa el captcha (si eras un robot, ¡enhorabuena!) y confirma tus votos pinchando en el enlace que te enviarán al correo que has proporcionado.</em></p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/historias-del-olmo-guerra/">Historias del Olmo: guerra</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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		<title>Historias del Olmo: el hermano</title>
		<link>https://www.daurmith.com/ficcion/historias-del-olmo-el-hermano/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Daurmith]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Nov 2018 11:00:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Divagaciones]]></category>
		<category><![CDATA[concurso]]></category>
		<category><![CDATA[Navajas]]></category>
		<category><![CDATA[Olmo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuentan que Navajas tenía dos olmos. ¿Qué fue del otro?</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/historias-del-olmo-el-hermano/">Historias del Olmo: el hermano</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="p1">Mi tastatarabuela le contó a mi bisabuela (pero quizá no sea así) que Roque Pastor plantó dos olmos en Navajas.</p>



<p class="p1">Dicen (pero no se sabe con certeza) que el segundo olmo también estaba en la Plaza, frente al primero.</p>



<p class="p1">Esta es su historia. Como todas las historias, nunca ocurrió. Pero tampoco es mentira.</p>



<p class="p1">La Plaza de los dos olmos, por entonces, tenía el suelo de tierra apisonada y la delimitaban los corrales de las casas pequeñas, oscuras, encaladas. Los dos olmos se miraban, uno frente al otro, creciendo a la par, y como los tiempos de los árboles no son los tiempos de los hombres, hablaban entre sí en susurros largos, lentos de décadas.</p>



<p class="p1">Pero mientras el Olmo crecía y crecía feliz, y lanzaba ramas gruesas y frondosas, su hermano se demoraba: su tronco recto no se ensanchaba, su copa no se expandía como una nube verde y fresca. Los pájaros que anidaban y criaban en el Olmo se posaban en su hermano pero no construían nidos; las ramas se cimbreaban inhóspitas, sacudiéndose los pájaros de encima, enviándolos a volar.</p>



<p class="p1">Durante el siglo XVIII tuvo lugar una conversación entre los dos hermanos. Los tiempos de los árboles no son los tiempos de los hombres.</p>



<p class="p1">—¿Qué te pasa? —preguntó el Olmo— ¿Por qué no creces, por qué no eres tan alto como yo si nos plantaron a la vez?</p>



<p class="p1">Su hermano no contestó durante quince meses.</p>



<p class="p1">—¿Dónde está el río? —preguntó por fin. El Olmo echó raíces abajo, preguntó a lombrices y escarabajos, indagó los secretos de las larvas de cigarra que dormitan sus largas vidas en la oscuridad. Cinco años después contestó:</p>



<p class="p1">—Abajo —dijo lentamente, porque era invierno y cada palabra tardaba semanas en formarse—. Más abajo que alto es mi tronco hasta la última rama, abajo donde el suelo sabe dulce y se puede notar el agua resbalando sobre criaturas veloces y extrañas. Abajo, corriendo por el cauce y filtrándose entre las piedras como se filtra el agua entre mis raíces cuando llueve. Muy lejos de donde estamos.</p>



<p class="p1">El hermano del Olmo dijo:</p>



<p class="p1">—Yo quisiera crecer junto al río.</p>



<p class="p1">—Pero no puedes —dijo el Olmo, perplejo—. Estás aquí conmigo, protegido por paredes de piedra hueca, rodeado de criaturas veloces que aplastan el suelo cuando apoyan en él sus dos ramas. El río está muy lejos.</p>



<p class="p1">Pasaron dos años de silencio. El Olmo echó una nueva rama, acogió un nido de autillos.</p>



<p class="p1">—Yo quisiera crecer junto al río —repitió su hermano durante un verano de luz brillante como el ala de un escarabajo.</p>



<p class="p1">El Olmo se encogió de ramas; algunas hojas verde oscuro se desprendieron. No acababa de entender a su extraño hermano menor: era un olmo, y los olmos siempre saben cuál es su sitio.</p>



<p class="p1">Ese otoño el hermano del Olmo perdió las hojas antes de que amarillearan. El Olmo no lo notó, pero la gente de Navajas se dio cuenta de que mientras las hojas amarillas del Olmo caían en la plaza como monedas de oro, las hojas verdes de su hermano revoloteaban como vilanos y se escapaban con la brisa planeando entre extraños tirones y tirabuzones, y muchas de ellas terminaban en el Brazal, donde la cascada.</p>



<p class="p1">—Intento hablar con los pájaros —dijo el hermano del Olmo muchos años después—. Intento que me hablen del río.</p>



<p class="p1">—Los pájaros no pueden hablar con nosotros —dijo el Olmo—. Mueren antes de que hayamos terminado de decir una palabra.</p>



<p class="p1">—He enviado mis hojas hacia el río para que me hablen de él, pero mueren antes de llegar.</p>



<p class="p1">—Tus hojas no saben cómo volver a ti. ¿Por qué no creces? Echa raíces, cava hondo, busca el río muy abajo, más abajo de lo que alcanzas ahora.</p>



<p class="p1">—No son mis raíces las que quieren el río —dijo el hermano del Olmo, y dejó de hablar durante una década.</p>



<p class="p1">El Olmo sabía cuál era su lugar y creció en la Plaza de Navajas, rodeado de los olores del ganado, de la gente, del moho de los sótanos y de la tierra mojada. Pero un día el hermano del Olmo dijo:</p>



<p class="p1">—Sé cómo ir al río. Mis raíces nunca lo alcanzarán y mis hojas nunca llegarán hasta él, pero sé cómo ir al río.</p>



<p class="p1">—¿Cómo? —preguntó el Olmo.</p>



<p class="p1">—Te he estado estudiando —dijo su hermano—. Tú te estás convirtiendo en el pueblo. Tu corteza es como las piedras huecas de tu alrededor, tus hojas huelen a los seres rápidos que están por todas partes. Eres más grande que tu tronco y alcanzas más lejos que la más alta de tus hojas porque eres un olmo que se ha convertido en un lugar. Si tú puedes ser un lugar, yo puedo ser un río.</p>



<p class="p1">El Olmo vio, como solo ven los olmos, que su hermano de repente se extendía todo a su alrededor como un rocío matutino, como el agua que choca contra las piedras en la cascada: un olmo de agua, un árbol esbelto de plata y cristal que se expandió por el aire del pueblo y se disipó. Sus hojas notaron el frescor de su hermano por última vez.</p>



<p class="p1">El pueblo taló el pequeño olmo muerto, hicieron tablas con su tronco, las usaron en puertas y corrales, se calentaron con las ramas: no eran tiempos de malgastar buena madera. La Plaza gravitó en torno al único olmo restante, que ya era el Olmo y que ya era el pueblo.</p>



<p class="p1">El Olmo todavía nota de vez en cuando, al modo lento de los árboles, una hebra de humedad traída por la brisa, un fantasma fresco de agua con olor a cañas y a limo. Y sabe que su hermano está bien: los olmos siempre saben cuál es su lugar, aunque a veces les cueste alcanzarlo.</p>



<p class="p1">Así que esta es la historia, y es cierta: Roque Pastor plantó dos olmos. Uno es un pueblo ahora. Y el otro consiguió ser un río.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="p3"><em><span class="s1">Seguimos con las historias del Olmo. La razón de estas historias la tenéis <a href="https://www.daurmith.com/blog/historias-del-olmo-introduccion/">en esta&nbsp;</a></span><span class="s2">entrada</span><span class="s1">: estamos apoyando al Olmo de mi pueblo para que se convierta en Árbol Europeo del Año. Historias anteriores en este mismo blog.</span></em></p>



<p class="p4"><em><span class="s1">¡Gracias por leer! Puedes votar los dos árboles que más te gusten&nbsp;<a href="https://www.treeoftheyear.org/ETY-2018/Home.aspx"><span class="s3">en este enlace</span></a>; solo necesitas un correo electrónico válido y no ser un robot.</span></em></p>
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		<title>Historias del Olmo: origen</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daurmith]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Nov 2018 08:00:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Divagaciones]]></category>
		<category><![CDATA[concurso]]></category>
		<category><![CDATA[Navajas]]></category>
		<category><![CDATA[Olmo]]></category>
		<category><![CDATA[Roque Pastor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El origen de un árbol suele pasar desapercibido. Pero sabemos algunas cosas del origen del Olmo.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/historias-del-olmo-origen/">Historias del Olmo: origen</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="p1">Es 1610 y Galileo Galilei pasa frío mirando por su telescopio. Por primera vez un ser humano ve los anillos de Saturno.</p>



<p class="p1">Es 1610 y un hombre es asesinado en Francia. Su hijo es coronado ese mismo año como Louis XIII.</p>



<p class="p1">Es 1610 y la Compañía Británica de Indias Orientales envía por primera vez té a Europa.</p>



<p class="p1">Es 1610 y en España se decreta la expulsión de los moriscos de Andalucía. En Valencia ha ocurrido un año antes.</p>



<p class="p1">Es 1610 y en una comarca montañosa del interior de Castellón nace oficialmente un pueblo pequeño rodeado de almendros, pinos y olivares. Los moriscos que vivían en él han sido expulsados y los nuevos pobladores cristianos se instalan tras recibir su correspondiente Carta Puebla. El lugar hereda el nombre árabe que le dieron los pobladores originales: Nabaya. Se castellanizará como Navajas.</p>



<p class="p1">Es 1610 y quizá un niño esté asistiendo a un acto solemne que no acaba de entender. Pero a su alrededor todo son caras serias y el papel de la Carta Puebla es grueso y las letras que no sabe leer le parecen hermosas. Su madre le dice «No hagas ruido, Roque». El niño no hace ruido. Sabe que está naciendo algo, que comienza algo, que es un momento delicado.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1586" height="1200" src="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/11/1586px-Navajas._Plaza_del_Olmo._Olmo._Placa_conmemorativa.jpg" alt="" class="wp-image-9531" srcset="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/11/1586px-Navajas._Plaza_del_Olmo._Olmo._Placa_conmemorativa.jpg 1586w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/11/1586px-Navajas._Plaza_del_Olmo._Olmo._Placa_conmemorativa-300x227.jpg 300w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/11/1586px-Navajas._Plaza_del_Olmo._Olmo._Placa_conmemorativa-768x581.jpg 768w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/11/1586px-Navajas._Plaza_del_Olmo._Olmo._Placa_conmemorativa-1080x817.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1586px) 100vw, 1586px" /></figure>



<p class="p1">Veintiséis años después Roque es Justicia en Navajas. No sabemos qué hizo. Tampoco sabemos quién era, salvo que se llamaba Roque Pastor. Sí sabemos que en 1636 tomó un pequeño vástago de olmo y lo plantó en el centro del pueblo. Quizá como símbolo, o quizá como afirmación de que Navajas se había convertido en una población asentada. Quizá solo porque quería un lugar donde sentarse a la sombra mientras dirimía disputas en el verano áspero de la comarca. No lo sabemos y no lo sabremos nunca, pero el arbolito arraigó bien y echó a crecer como crecen los olmos: lento pero seguro, las raíces enroscándose y afianzando la tierra, las ramas cubriéndose de pequeños frutos en primavera antes de lanzar una explosión luminosa de hojas verdes. El arbolito siguió creciendo y poco a poco Navajas lo incorporó a su paisaje diario. Y el pueblo ganó un vecino más.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="p1"><em>Esta ha sido la primera de las historias del Olmo. La razón de estas historias la tenéis en la <a href="https://www.daurmith.com/blog/historias-del-olmo-introduccion/">historia anterior</a>: estamos apoyando al Olmo de mi pueblo para que se convierta en Árbol Europeo del Año. </em></p>



<p class="p1"><em>¡Gracias por leer! <a href="https://www.treeoftheyear.org/ETY-2018/Home.aspx">Puedes votar el árbol que quieras en este enlace; solo necesitas un correo electrónico válido.</a></em></p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/historias-del-olmo-origen/">Historias del Olmo: origen</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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		<title>Historias del Olmo: introducción</title>
		<link>https://www.daurmith.com/ficcion/historias-del-olmo-introduccion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Daurmith]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Nov 2018 13:28:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Divagaciones]]></category>
		<category><![CDATA[concurso]]></category>
		<category><![CDATA[Navajas]]></category>
		<category><![CDATA[Olmo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quiero contaros historias del Olmo de mi pueblo, que queremos que sea Árbol Europeo del Año.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/historias-del-olmo-introduccion/">Historias del Olmo: introducción</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="p1">Pues veréis, he de hablaros un poco de mi pueblo: Navajas.</p>



<p class="p1">Es un pueblecito en la provincia de Castellón, en la Comarca del Alto Palancia. Os pondría datos pero están todos en <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Navajas" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Wikipedia</a>. Yo quiero centrarme en un rasgo del pueblo, o más bien en lo que hace al pueblo lo que es.</p>



<p class="p1">Si <a href="https://www.youtube.com/watch?v=C9rRAnP8wWs" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el centro del universo es sin duda un lugar maravilloso excavado en la roca llamado Fraggle Rock</a>, el centro de <em>mi</em> universo es un olmo enorme y viejo que preside la plaza del pueblo. Sí, es un pueblo tan pequeño que decimos «la» plaza, aunque hay, estrictamente hablando, unas cuantas. Pero hay pueblos que tienen plazas y hay pueblos que tienen Plaza. Navajas tiene Plaza, y se llama Plaza del Olmo.</p>



<p>Estoy tan acostumbrada al Olmo que nunca me había planteado lo extraordinario que es, ni lo afortunados que somos por conservar este ejemplar arropado por las casas del pueblo y por el runrún de las conversaciones que hay todos los días bajo sus ramas. Este Olmo (merece la mayúscula y la tendrá a lo largo de estas entradas) es viejo y está viejo. El tronco está hueco y se vence hacia un lado, las ramas están reforzadas por cables y abrazaderas, y recibe los cuidados correspondientes a un árbol monumental que ha vivido más de lo que suelen vivir sus congéneres. Se ha librado de la grafiosis y de mil y un accidentes y cada año reverdece como el jovenzuelo que claramente no es. Y todos en el pueblo latimos al mismo ritmo lento que ese gran corazón verde en verano, dorado en otoño, y delicadamente trazado en gris en invierno que es el Olmo de Navajas.</p>



<p>Por eso, cuando el Olmo fue presentado como <a href="http://arboleuropeo.es/vota-arbol-del-ano-en-espana-2019/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">candidato a Árbol del Año en España</a>, con la posibilidad de ser Árbol del Año en Europa, voté enseguida. Sin muchas esperanzas: Navajas tiene menos de mil habitantes y fuera del pueblo ¿qué razón puede tener nadie para votar a un árbol que, aunque precioso, no significa nada especial para ellos?</p>



<p>Pero cuando fui a votar el Olmo iba ¡segundo! Claramente ya se estaba corriendo la voz. Y, por si acaso y por ayudar un poquito, pedí ayuda en Twitter. Quizá alguien supiera del Olmo y le pareciera digno de ser Árbol Europeo del Año, pensé. Y el Olmo siguió segundo, y luego primero, y luego segundo otra vez. Y ahí sigue, a veces en cabeza, a veces no, recibiendo cariño de gente que sé de buena tinta que jamás lo ha visto pero a la que le gusta la idea de honrar a un árbol.</p>



<p>A mí también me gusta esa idea y creo que el Olmo merece ser el Árbol Europeo del Año. Y para seguir ayudando como pueda voy a usar este blog para contaros historias del Olmo. Algunas las sé, otras me las han contado, y aunque muchas no son ciertas, tampoco son mentira. El Olmo está tan integrado en la vida del pueblo que yo no era consciente de hasta qué punto es un habitante más del pueblo, así que estas historias son tanto para mí como para vosotros: a veces, al contar una historia, la descubrimos para nosotros mismos.</p>



<p>Así que hasta que finalice el plazo de votación el 23 de noviembre aquí podréis saber más del Olmo. Serán historias pequeñitas; historias de un árbol grande en un pueblo pequeño. Pero es mi árbol y mi pueblo, y si consigo que entendáis lo especial que es esta extraña simbiosis de tres siglos, aunque sea un poquito, me dará igual el resultado de la votación.</p>



<p>Lo cual no os exime de votar, claro está. Para ello<span class="s1">, selecciona los dos árboles que más te gusten, pasa el captcha (si eras un robot, ¡enhorabuena!) y confirma tus votos pinchando en el enlace que te enviarán al correo que has proporcionado.</span></p>
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