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Dios mío, está lleno de aloe

23 de agosto de 2006

La moda del jabón de Marsella ha sido desplazada (que no anulada) por la del aloe. Aloe, Aloe vera, áloe, en todas sus variedades, se ha convertido en la nueva panacea. Por vía externa y hasta interna, el aloe ha encontrado su nicho en detergentes, jabones, cremas, geles, lociones, champús, lavavajillas (hay que hidratar bien los platos; si no, se arrugan), suavizantes, yogures, zumos, macetas, maquillajes varios. La plantita se ha hecho tan, pero tan popular, que ahora mismo todas las etiquetas de cosas que se venden como buenas para la salud incorporan estilizados diseños de la hoja puntiaguda y carnosa del aloe, y ha dado tanto predicamento a la botánica que se pueden ver cosas tan risibles como no sé qué potingue que anuncia contener únicamente «glicerina de origen vegetal», que es un poco como decir que contiene sólo agua de origen vegetal.
El aloe es majete, sin más; en uso externo, se usa en el tratamiento de irritaciones, y quemaduras y heridas leves. En uso interno, el jugo de aloe es laxante; algún que otro estudio parece indicar que, como parte de un tratamiento con otros potingues, el aloe ayuda a disminuir factores de riesgo en pacientes con lesiones cardíacas. Y ahí se termina la panacea del asunto. El resto son las exageraciones típicas de la moda salutífera del momento.
¿Y esto a qué viene? A que he ido a comprar hoy, y por poco no he podido encontrar mi suavizante al jabón de Marsella, tan llena de aloe estaba la góndola de cosas de limpiar. Y servidora, cuando se aborrega a modas, se aborrega fielmente; en este caso, al jabón de Marsella, que huele mejor.

Adela Torres "Daurmith"

Adela Torres "Daurmith"

Daurmith es bióloga de formación. Ha pasado las últimas décadas intentando hacer algo útil en sostenibilidad, contando historias de muchas maneras diferentes y disfrutando de todo lo que tiene cerca. Le gustan la ciencia y la ficción porque cree poder distinguirlas, y le encanta la gente amable y que le digan que ha gustado algo de lo que hace.

Puedes encontrarla en Bluesky, Mastodon, Instagram y X

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7 Comentarios

  1. webensis

    Yo creo que gracias al Aloe vera y la soja, viviremos 300 años y nos convertiremos en superhombres.
    Bueno, y gracias al té verde también. O el rojo, no me acuerdo.

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  2. Daurmith

    Y al blanco. Combinados, son imparables.

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  3. Algernon

    Dioses. Entonces por gustarme el vil té negro estoy perdido… 🙁
    ¡Salvadme! ¿Qué dicen los astros? ¿Está bien posicionada Ceres con Xena?

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  4. May (Elenya)

    Uy,pues la próxima moda parece que tira a la baba de caracol…
    Esa me da más miedo 🙂

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  5. Carleshc

    Tras unas semanas en el sudeste asiatico (no pregunteis…) la señora de la limpieza me ha dejado el piso como los chorros del oro y una planta de aloe vera. Gracias señora Oliva, gracias. Creo que en «Perdidos» la usan tambien para lavarse los dientes.

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  6. Daurmith

    Dile a tu señora de la limpieza que se pase por mi piso. Hasta sin irme al sudeste asiático. La planta la puede obviar; si deja el piso como los chorros del oro se gana una medalla y una suscripción gratuita a Investigación y Ciencia.

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  7. Zirbêth

    Pues lo confieso (con harto afán y sentimiento profundo…) soy fan absoluta del aloe. No uso cremas de cara, sólo aloe. Y el gel de baño, también. En cambio, de su competidora en índice de aparición en productos del mercado actual, la soja, paso olímpicamente. Saludos desde Hyarrostar.

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