Ha caído esta tarde, sin avisar, una granizada de las de salir en libros sagrados. Densa y ruidosa, al principio creí que era un vendaval, y al asomarme a la ventana vi miríadas de bolitas blancas repiqueteando como locas contra toda superficie, resbalando por las vertientes de los tejados, y acumulándose en rincones a propósito para luego fundirse en un agua gris asfalto. No ha durado mucho, pero durante un ratito todo se ha llenado de bolitas blancas como si hubiera reventado la caja de embalaje más grande del universo. Algún cumulonimbo por ahí arriba se debe estar sintiendo ahora mucho más ligero.
Cuestión de fe
Uno no "cree" en el cambio climático. Es algo que existe independientemente de las creencias. Usar bien el lenguaje importa.

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