Seleccionar página

Entocidio

23 de noviembre de 2006

(Aviso: entrada antropomorfizante)

Parada de autobús, Valencia. Una mañana limpia y tibia de noviembre. Se me acerca una mujer.

-Perdone, ¿sabe dónde para el 8?

No lo sabía, pero tenía una vaga idea de su ruta, de modo que nos pusimos a deducir en común, que si tuerce por tal calle, que si probablemente pare aquí o allá. Intercambiamos aventuradas suposiciones:

-Si tuerce por la calle Brobdingnag yo creo que parará cerca del Ministerio de Fragancias y Esmaltes…(*)

-Cuidado.

Mi aviso se debía a una cucaracha rubia, áptera y medianeja, que caminaba con aire despistado en rumbo de colisión con los zapatos de la mujer.

-Ay, no -dijo, apartándose, con lo que el insecto cambió de trayectoria y se encaminó, muy decidido, hacia mis zapatos.

Vaya por delante que a mí las cucarachas, como que no. Me pone nerviosa un bicho que se mueve tan deprisa y que se escurre por sitios en los que un papel de fumar tendría dificultad para meterse. Sin embargo, esta cucaracha daba una impresión distinta; para empezar, estaba a la luz, a pleno día, yendo a paso más bien lento y errabundo, como si hubiera salido un rato a estirar las piernas y buscara, también, algún interlocutor amable con el que hablar de rutas de autobús, y un zapato amigo en el que protegerse del sol.

Nada más fácil que dar un pisotón, pero en lugar de eso me limité a negarle el amparo de mi zapato. La cucaracha se quedó un momento indecisa, moviendo pensativamente las largas antenas; acto seguido efectuó un giro de noventa grados y se encaminó con decisión hacia la calzada. La miré con ciertas dudas: ¿sería realmente una cucaracha sociable y fotófila, o habría otra razón tras su conducta? La cucaracha pisó el asfalto y se quedó de nuevo pensando.

En ese momento llegó un autobús (no el mío, y tampoco era ecológico y natural). Mi interlocutora se fue a preguntar al conductor por la ruta del número 8, y yo me quedé a solas con la cucaracha.

Cuando el autobús se fue, la cucaracha seguía allí, indemne. Ya es suerte, pensé, mientras cuatro o cinco coches más pasaban sobre ella sin aplastarla. Entonces el bicho hizo algo curioso.

Un hueco en el tráfico me permitió verlo todo. La cucaracha estaba quieta en la calzada, situada de forma que las ruedas de coches no la pisaran. Se acercaba un taxi. La cucaracha estaba encarada hacia él, como en una película de Sergio Leone. Pareció calcular tiempo y distancia y, cuando el taxi estaba a unos pocos metros, dio una carrerita, y se detuvo en seco en lo que parecía un sitio elegido premeditadamente. Un segundo después, las dos ruedas derechas del taxi le pasaron por encima.

Entonces lo entendí. Le habíamos negado la muerte ritual de toda cucaracha, el pisotón que cierra una vida insectil sin reproches. Nos habíamos apartado de ella, pese a que prácticamente se nos había puesto bajo la suela. No había tenido más remedio que recurrir al tráfico matutino para suicidarse: una muerte menos personal, menos cálida, menos tradicional. Cansada de la vida cucarachil, desesperada, esta cucaracha intentó por todos los medios morir como sus congéneres, pero al final tuvo que recurrir al caucho de unos neumáticos y a la ciega violencia de un motor.

Me sentí un poco culpable. Luego vino el autobús.

(*) Nombres inventados. Pero eso ya lo sabíais.

Adela Torres "Daurmith"

Adela Torres "Daurmith"

Daurmith es bióloga de formación. Ha pasado las últimas décadas intentando hacer algo útil en sostenibilidad, contando historias de muchas maneras diferentes y disfrutando de todo lo que tiene cerca. Le gustan la ciencia y la ficción porque cree poder distinguirlas, y le encanta la gente amable y que le digan que ha gustado algo de lo que hace.

Puedes encontrarla en Bluesky, Mastodon, Instagram y X

Apúntate a nuestra newsletter

Suscríbete para recibir un correo electrónico con cada nueva entrada.

24 Comentarios

  1. Kheledul

    Hummm! Preveo una segunda entrega en la que se te aparece por las noches el fantasma de la cucaracha despechada. 😉

    Responder
  2. Algernon

    Pero la calle Brobdingnag no es ésa que hace esquina con la Snargamarga?
    Esto de hermanarse con pueblos islandeses es lo que tiene…

    Responder
  3. Algernon

    Ah, hum.
    A todo esto, el título no podría ser Entoautolisis? O Autoentolisis. O directamente Entolisis… Lo que pasa es que igual empieza a parece el nombre de un disco de los Kraftwerk o Peter Gabriel…

    Responder
  4. webensis

    Esa cucaracha rubia adquirió consciencia de repente (por un efecto cuántico de los microtúbulos), y se dio cuenta de que era un bicho repugnante e insignificante, sin ninguna posibilidad de realizarse como persona. No lo soportó.

    Responder
  5. BioMaxi

    La hipótesis de webensis me parece poco probable. Al fin y al cabo era una cucaracha *rubia*, así que ya se sabe, las probabilidades de que tuviera cualquier tipo de pensamiento, mucho menos suicida, son bien remotas.

    Responder
  6. webensis

    Estos científicos…

    Responder
  7. Daurmith

    Estáis ambos equivocados; la cucaracha era una nueva encarnación de Gregorio Samsa, recién despertado y todavía confuso. Tras intentar comunicarse, inútilmente, con nosotros, se lanzó al tráfico impulsado por el espanto de que pudiesen escribir otro libro sobre él.

    Responder
  8. BioMaxi

    Eso me recuerda que en Praga no ví ninguna cucaracha, pero sí que había muchas rubias…

    Responder
  9. webensis

    ¿Y no tenían microtúbulos?

    Responder
  10. Algernon

    Tras intentar comunicarse, inútilmente, con nosotros, se lanzó al tráfico impulsado por el espanto de que pudiesen escribir otro libro sobre él.
    O que le dediquen obras de teatro pretenciosas…

    Responder
  11. El Tipo de la Brocha

    Jamás hay que pisar una cucaracha. Sus huevos (no, esos no) se te pueden quedar pegados a la suela de los zapatos.
    ¿Verdad o mito?

    Responder
  12. Nfer

    Si la cucaracha es hembra, y además ha sido fecundada, y los huevos a punto de madurar, al pisarla puede liberar el cartucho con huevos. De ahí que quede pegado a los zapatos, ya no sé.
    En cuanto a los …cidios, lo he visto (intentaré acercarme a la prosa de Daurmith) y creo que es bastante menos antropocéntrica la lógica…
    Esto es, he visto mariposas volar casi delante del pico del pájaro que la devorará al instante. Observando con más atención, noté que eran ejemplares de alas desflecadas, deslucidas y rotas.
    Es muy posible que su sentido de orientación y de reacción ya no sea como cuando recién emergida.
    Y como me es imposible probarlo, dejemos pues a la cucaracha y sus planteos filosóficos descansar en paz…

    Responder
  13. Adriana

    xDDDDDDDDD
    las segundas partes la mayoria de veces nunca son wenas, la primera t ha kedao genial no lo estropees 😛

    Responder
  14. Daurmith

    ¿Huh?

    Responder
  15. la cocinera políglota

    Enhorabuena por tu magnífico blog, Adela. Me gusta leerte desde hace tiempo, hoy por fin te dejo un comentario.
    Puedes pasarte por mi modesta casa cuando desees, serás bien recibida 🙂

    Responder
  16. Devil\'s Advocate

    El ciclo de la vida se cerrará cuando el Cthulhu aplaste ese autobús (ni ecológico ni natural, que verguenza) el día glorioso de su ascensión desde las profundidades abisales de su prisión. Ni que decir tiene que sin necesitar microtúbulos ni nanomariconas moleculares.
    PD: ¡qué dos entradas las últimas de este blog, por el amor de Paladine!

    Responder
  17. Eleder

    Morwen, te odio. Si hubieras escrito esta entrada tres días antes, habría podido felicitarte en persona :(( Impresionante post.

    Responder
  18. Daurmith

    Pero Eleder, corazón, la escribí hace 5 días… Eso te pasa por creerte que porque no publico en dos meses, no te tienes que pasar por aquí 😉

    Responder
  19. A

    No entiendo nada.

    Responder
  20. Arkturus

    Excelente post, me gusto muchisimo.
    Saludos,
    A.

    Responder
  21. CARLOS GRANADOS

    ESTA MUY BUENO BROTHER PERO SERA QUE TE SENTISTES TRISTE POR NO HABERLE DADO UNA MANITO HOOOO SERA QUE ERS BIEN MASACRE Y TE SENTISTES MAL POR NO HABER IDO TU EN EL AUTOMOBIL Y HABERLE PASADO SOBRE Y VER EL TRITE FINAL DECUCARACHISIDIO

    Responder
  22. EMILIO CALVO DE MORA

    Kakfa estaba detrás, espiando la escena.

    Responder
  23. amelkveca@yahoo.com

    way is mai conse

    Responder

Deja un comentario

Icono de leer artículos, entradas destacadas

Sigue leyendo

Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies, propias y de terceros, para poder acceder y tratar tu información con diferentes fines. A continuación te mostramos el panel de configuración de cookies clasificadas en función de su finalidad, en el que podrás activar o desactivar las mismas de acuerdo con tus preferencias, salvo aquellas cookies que son estrictamente necesarias para el funcionamiento de la web. Ten en cuenta que el bloqueo o rechazo de algunas de estas cookies puede afectar tu experiencia de navegación.

Para obtener más información sobre nuestras políticas de datos, visita nuestra política de privacidad.