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Gata clandestina

10 de octubre de 2003

(Los que no encontréis interés en el culebrón de Flaca, podéis hacer uso del enlace que coloco aquí convenientemente, donde hallaréis horas y horas de sana diversión, en inglés. Los no angloparlantes podéis acudir a este otro sitio, no tan divertido pero también interesantísimo. De nada).
Pues sí: Flaca ha pasado a la clandestinidad, y yo con ella. El caso es que una vecina me ha pedido que no le de más de comer, porque claro, eso hace que Flaca se pasee a menudo por los apartamentos. A veces, incluso, se cuela en el sótano, donde están las lavadoras (porque la gente se deja la puerta abierta, pese al claro cartel que indica que la puerta ha de permanecer cerrada para que no haya corriente ni, entre otras cosas, gatos). Como es gata afable, también curiosea por otros apartamentos que se hayan dejado la puerta abierta. Y esto, señoras y señores, es inadmisible. Así que el cuenquito con Whiskas que le suelo dejar en los escalones de casa ha pasado a ser Un Elemento Subversivo, y como tal debe ser retirado.
Pues vale. Flaca y yo nos miramos y nos entendimos sin palabras. Ahora viene por las noches, amparada en las sombras, y maúlla quedo ante la puerta. Yo abro apenas una rendija, y ella se desliza como un jirón de niebla al interior, donde se come su Whiskas tan ricamente y a su ritmo. Luego se pasea un rato por el apartamento, hace algún comentario sobre el estado de mis plantas, se me sube al regazo a ronronear un rato, y a veces tarde, a veces pronto, sale con las mismas precauciones con las que entró y se pierde de nuevo en las sombras. El exterior queda libre de cuencos comprometedores, Flaca sige con su régimen de engorde, y si alguien se queja por sus merodeos ilegales por territorio soberano de la República Bananera de Rose Terrace Apartments, sé decir, con la cara más inocente del mundo, aquello de «No sé, yo ya no le dejo comida fuera, será que ha cogido costumbre», o aquello de «Pues habrá sido ese otro gato, el blanco sucio que también viene por aquí».
¡Ja! Actas Patriot a mí…

Adela Torres "Daurmith"

Adela Torres "Daurmith"

Daurmith es bióloga de formación. Ha pasado las últimas décadas intentando hacer algo útil en sostenibilidad, contando historias de muchas maneras diferentes y disfrutando de todo lo que tiene cerca. Le gustan la ciencia y la ficción porque cree poder distinguirlas, y le encanta la gente amable y que le digan que ha gustado algo de lo que hace.

Puedes encontrarla en Bluesky, Mastodon, Instagram y X

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14 Comentarios

  1. Vendell

    Je je, sabía que era Vd de corazón subversivo. ¿Ha comprobado si la flaca lleva un micro?

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  2. Pippa

    :-)))

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  3. not a pretty girl

    🙂

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  4. Quique

    Daurmith, conspiradora.

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  5. Katten

    …no entenderé nunca la fobia que algunos muestran por estos fantásticos animalitos.
    ( por cierto, me estreno después de varios meses de lectora porque el tema me tocó la fibra…saludos Daurmith, siempre logras arrancarme alguna sonrisa a primera hora de la mañana, que ya tiene su mérito..)

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  6. Rigel

    Eso, eso. Subversión, anarquía y desenfreno.Demos de comer a los gatos en la clandestinidad y formemos una quinta columna «pro alimentación de gatas desvalidas».¡Abajo las cadenas!

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  7. Daurmith

    Es un placer, Katten, a ver si dura 😉
    Rigel, ¿has viso? ¡Mucho peligro tenemos! ¡Primero Flaca, luego… el mundooooooo! ¡Mjuajuajuajuajuajua!
    Ejem.

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  8. Gonzalo

    Parece que Flaca ha encontrado su «alma gemela».
    Por cierto, la gata que aparece en la foto del post de Verbascum, el 7/9/03 ¿Es Flaca?

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  9. rvr

    Si ya lo dijo Pau Donés: «Por un ronroneo de la flaca yo daría lo que fuera…»

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  10. Vendell

    Es prácticamente seguro que sí, Gonzalo.

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  11. Jean Paul

    Me recuerda a «Herpes», mi gato antidroga. Le tenia de ocupa en el piso compartido de unos amigos, y cuando yo llegaba, se sentaba delante de mi y me miraba fijamente. Solo tenia que decirle; «Herpes», «¡Ataca!» ..y recorría los 10 metros de pasillo a la carrera, daba un salto sobre la planta de maria y….
    El chico de la planta, siempre repetía; «hay dos cosas a las que mas quiero en la vida, mi novia me ha dejado. Y tu le has enseñado al gato a destrozar la planta».

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  12. Jaio la espía

    Verás, Daur, cuando te lleve al novio a casa. Por ahí se empieza… y se termina montando un hotel para gatos mimados, con espaciosos «penthouses», camas de pilares, aire acondicionado, área de juegos, spa, salón de belleza y servicios veterinarios.

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  13. lola

    gracias , milgracias por cuidar de flaca

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  14. Daurmith

    No hay de qué.

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