Seleccionar página

Igwig

27 de febrero de 2002

Hay días en que cualquier iguana decente no debería levantarse de la toalla enrollada en la que duerme. Quiero decir, sólo era cosa de salir un rato a tomar algo con Susan, su dueña. Una vueltecita hasta el pub de la esquina. Pero se ve que Susan abusó de la Guinness o algo, porque las cosas se complicaron ligeramente.
Todo empezó cuando Susan empezó a dar patadas en las espinillas al portero del pub, que intentaba echarla. El portero, que según propia confesión no pierde fácilmente la calma, soportó con paciencia las patadas, pero trazó la raya ante una iguana de casi un metro arrojada contra su persona, de modo que se llevó a Igwig y a Susan a la comisaría. Allí hubo un momento de confusión cuando el portero planteó su denuncia y el policía, ciertamente despistado, tomó a la iguana por una bufanda. Pero salió de su error cuando la bufanda en cuestión le saltó encima, cosa que las bufandas no suelen hacer.
Ni aun así el bravo agente de la ley, David Harry, perdió la calma. Llamó por radio a un colega para que le ayudara: el agente Van Arendonk, verdadero ejemplo de flema inglesa. Al llegar y encontrarse con una situación que describió como «rather unusual» fue saludado por la mirada de su colega Harry, que le dijo, «Me alegra que hayas venido, ¿te importaría quitarme esto de la espalda?». Von Arendonk miró y vio un «lagarto en posición vertical junto a su oreja». En ese momento, Susan, orgullosa dueña de Igwig, decidió que ya estaba bien de flema y se le lanzó encima gritando y tratando de atrapar la iguana, pero acabó cayéndose y casi aplastando al animalito. Todo esto, como se comprenderá, causó cierta impresión en la opinión pública y cuando el caso llegó a juicio había bastante expectación. Allí Susan negó haber lanzado a Igwig contra nadie: seguramente la iguana saltó para defender a su amada dueña. Parece que Igwig, no se sabe si a causa de la resaca, del disgusto, o de la falta de fibra en la dieta, se volvió de color marrón durante el juicio.
En fin: la justicia británica no encontró a Susan responsable de negligencia en el cuidado de Igwig, pero sí de otras cosas, de modo que Susan sufrirá condena. Pero mientras tanto, Igwig ha vuelto a su cuidado, para regocijo de Susan, y no sabemos si de la iguana, que en todo momento de estos desagradables hechos guardó un digno silencio que hace honor a su especie.


Adela Torres "Daurmith"

Adela Torres "Daurmith"

Daurmith es bióloga de formación. Ha pasado las últimas décadas intentando hacer algo útil en sostenibilidad, contando historias de muchas maneras diferentes y disfrutando de todo lo que tiene cerca. Le gustan la ciencia y la ficción porque cree poder distinguirlas, y le encanta la gente amable y que le digan que ha gustado algo de lo que hace.

Puedes encontrarla en Bluesky, Mastodon, Instagram y X

Apúntate a nuestra newsletter

Suscríbete para recibir un correo electrónico con cada nueva entrada.

0 comentarios

Deja un comentario

Icono de leer artículos, entradas destacadas

Sigue leyendo

Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies, propias y de terceros, para poder acceder y tratar tu información con diferentes fines. A continuación te mostramos el panel de configuración de cookies clasificadas en función de su finalidad, en el que podrás activar o desactivar las mismas de acuerdo con tus preferencias, salvo aquellas cookies que son estrictamente necesarias para el funcionamiento de la web. Ten en cuenta que el bloqueo o rechazo de algunas de estas cookies puede afectar tu experiencia de navegación.

Para obtener más información sobre nuestras políticas de datos, visita nuestra política de privacidad.