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Palimpsesto

27 de junio de 2002

No supe lo que era un palimpsesto durante mucho tiempo. De hecho, ni siquiera supe que tal palabra existía. Me la encontré por primera vez en una historia de Sherlock Holmes. Por el contexto supuse que sería algún tipo de documento antiguo, pero el diccionario me informó de que era un «manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente». Jopeta. Una palabra tan rara, pensé, tiene que describir algo muy raro.

Pero no. Poco a poco me he ido dando cuenta de que los palimpsestos deben ser, si tomamos la definición con cierta manga ancha, las cosas más comunes del mundo. De hecho, son el mundo. Están en todas partes: en los cortes estratigráficos de las excavaciones, contándonos qué pasó hace millones de años. En las estrellas, cuyas firmas espectrales llevan información sobre su edad y su composición. En las montañas, donde los perfiles redondeados o escarpados son el telón de fondo para todo un tesoro de nuevas y pequeñas historias erosivas. En los árboles, cuya sección es su biografía, y en cuya corteza se leen los jeroglíficos de insectos perforadores, a su vez puntuados por los tajos del pico de los agateadores o los picos. En las ciudades, donde las fachadas llevan escrita su historia en forma de pisos añadidos, balcones acristalados, ventanas afeadas por aparatos de aire acondicionado instalados más tarde.

Nosotros mismos somos palimpsestos: las arrugas van añadiendo información a un rostro sin acabar de borrar nunca del todo la antigua. Nuestro esqueleto es un palimpsesto magnífico, donde cada lesión y cada fractura, cada etapa del crecimiento, cada estrago de la edad, quedan plasmadas con delicadeza en la superficie porosa y marfileña de los huesos. Ahí abajo está la historia de Joseph Merrick, a guisa de ejemplo extremo. Basta con ver cuánta información puede extraer un antropólogo forense a partir de cualquier esquirlita de hueso o trozo de cráneo: llevamos dentro la verdad sobre nosotros mismos.

Y luego está ese otro palimpsesto, el más asombroso, el más intrincado, el más maravilloso de todos. El genoma. En él se advierten trazas de miles de millones de años de evolución, todavía en activo. Hay áreas ancestrales, escritas cuando el mundo era joven y nosotros no éramos ni siquiera nosotros, sino algún otro animal que con el tiempo se convertiría en nosotros. Y llevamos dentro esas palabras antiguas y vitales. El genoma cambia, se altera, pierde o gana información, se recombina y se duplica, y las copias se diferencian entre sí o quedan arrinconadas por las corrientes evolutivas, varadas en algún recoveco cromosómico, y allí se pudren, se desmigajan, y se unen a los demás mensajes perdidos, o quizá mensajes futuros, que llevamos en cada célula.

Y en este mar de palabras perdidas, de palabras antiguas, de palabras inexistentes, de repeticiones insensatas y de galimatías indescifrables, aparece, muy de vez en cuando, como una islita verde en un archipiélago perdido, un fragmento inteligible, útil. Un gen. Estas islas comprensibles forman menos del veinte por ciento del palimpsesto genómico, pero todas ellas juntas forman la receta completa de un ser vivo: una bacteria, una vaca, un escarabajo, un algarrobo, un tiburón, una supermodelo. El resto es el mayor misterio al que nos hemos enfrentado hasta ahora. No exagero. Es el mayor y más maravilloso misterio de todos los tiempos; y lo maravilloso que tiene es que, con el tiempo, dejará de ser un misterio.

Tiene gracia la cosa: somos los únicos palimpsestos que se van a descifrar a sí mismos.


Adela Torres "Daurmith"

Adela Torres "Daurmith"

Daurmith es bióloga de formación. Ha pasado las últimas décadas intentando hacer algo útil en sostenibilidad, contando historias de muchas maneras diferentes y disfrutando de todo lo que tiene cerca. Le gustan la ciencia y la ficción porque cree poder distinguirlas, y le encanta la gente amable y que le digan que ha gustado algo de lo que hace.

Puedes encontrarla en Bluesky, Mastodon, Instagram y X

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5 Comentarios

  1. niquirana

    el contexto en que conocí la palabra palimsesto todavia no había sido llenada por ninguna deifinición anterior a la suya, por favor remitame otra información que me ayude a entenderla con mayor amplitud, gracias

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  2. Algernon

    Los visitantes de Google van mejorando su léxico, oiga.

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  3. Daurmith

    La leche… Tienes razón, Algernon.
    Niquirana, no es que te lo quiera poner difícil, pero existen unas cosas llamadas diccionarios que son, créeme, la mar de útiles. El de la Real Academia Española está, incluso, online. Pa que veas que te cuidan. Verás qué chulo.

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  4. Akin

    ¿Y aparece ‘Gástrula’?

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  5. Fabricio

    En el cine y la música conseguirás muchísimos palimpsestos, suerte. Ahora ando en busca de varios, a ver si me los pasas. Gracias

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