Seleccionar página

Por el camino del dodo

10 de febrero de 2006

Es una noticia sorprendente que nos aparta de la supina estupidez que atenaza al mundo estos días: en la provincia más oriental de Papua, en las junglas de Mambramo (buen título para una novela de Salgari, de paso), se ha descubierto un porrón, perdón, seamos técnicos, un puñao de casi-nuevas especies de plantas y animales.
No estamos hablando de un nuevo tipo de piojo con un segmento más en una antena, ni de un alga marina más o menos rizadita; nada tan sutil. Tampoco es siquiera un nuevo tipo de mamífero.
Son cuarenta casi-nuevas especies de plantas y animales, y contando.
Casi-nuevas, digo, aunque mola más decir nuevas. Pero el canguro arborícola, el ave del paraíso, y multitud de otros bichos que saltaron al paso de los científicos como si nada, ya se conocían. Lo que pasa es que no se habían visto desde hace la tira de tiempo. Jared Diamond mismo (sí, el de Armas, Gérmenes y Acero) visitó la zona y encontró un golden-fronted bowerbird; siento usar el nombre inglés; supongo que se llamaría pájaro jardinero, o quizá pájaro paisajista, pero no sé la traducción exacta. La cuestión es que es un pájaro que no se veía desde 1890, como otras de las especies que pululaban tranquilamente por el bosque y que llevaban ciento y pico años sin crear titulares con referencias a Doyle (El Mundo Perdido, ya saben) ni hacerse íntimos con pucheros o peleteros.
Los ecos de Mauricio y de las Galápagos son ensordecedores; animales extraños, apenas conocidos, y que nunca han tenido contacto con el hombre, perdón, el Homo sapiens, hasta el punto de dejarse coger sin problemas. El dodo de Mauricio prácticamente se echaba siestas encima de los zapatos de los colonos, que no tenían más que agacharse para tener cena. Terminamos con él para siempre en un tiempo récord, pero no es el único ejemplo; sólo el más famoso.
Ahora somos, nos gusta pensar, más listos. No va a haber pucheros de canguro arborícola ni una nueva moda de gorros de plumas de ave del paraíso. Vamos a ser buenos y a conservar, preservar, cuidar, proteger, estudiar, utilizar con blandura de algodón el prístino tesoro biológico que se acaba de descubrir. Las junglas de Mambramo, inaccesibles salvo por helicóptero, serán un símbolo de que ya no nos cargamos estos hábitats bellísimos por desconocimiento, codicia o simples ganas de diversión. Su riqueza será la nuestra, y sus recursos nos ayudarán más de lo que harían simplemente unos cuantos miles de hectáreas deforestadas.
Les doy cincuenta años como máximo para que se lo carguen todo.

Adela Torres "Daurmith"

Adela Torres "Daurmith"

Daurmith es bióloga de formación. Ha pasado las últimas décadas intentando hacer algo útil en sostenibilidad, contando historias de muchas maneras diferentes y disfrutando de todo lo que tiene cerca. Le gustan la ciencia y la ficción porque cree poder distinguirlas, y le encanta la gente amable y que le digan que ha gustado algo de lo que hace.

Puedes encontrarla en Bluesky, Mastodon, Instagram y X

Apúntate a nuestra newsletter

Suscríbete para recibir un correo electrónico con cada nueva entrada.

9 Comentarios

  1. Rigel

    A eso se llama tener confianza en los seres humanos incluidos los científicos, claro.

    Responder
  2. BioMaxi

    ¡Hala, catastrofista!
    A mí me sigue resultando curiosa la coincidencia: el día que salió todo esto de las «nuevas» especies, vi un documental de hace unos pocos años del «Crocodile Hunter» paseandose por Irian Jaya. Y sí, dando de comer plátanos con la mano a los canguros arborícolas, cuscuses… Qué enternecedor, qué ganas de ir. Y eso creo que pasará: turismo «ecológico» a punta de pala, estresando a los animalejos, modificando su hábitat, y adiós a esta bendita inocencia. No sé si lleguen a extinguirlos, que en el fondo es lo que les espera de todos modos, pero sí que no serán iguales.

    Responder
  3. Daurmith

    Por supuesto. Además, la mayoría de científicos son seres humanos…

    Responder
  4. Akin

    Pues lamento coincidir contigo Daurmith, aún somos lo bastante jóvenes para poder asistir a la destrucción de esa selva.

    Responder
  5. El Peatón

    ¿una selva virgen? Eso ofende a la humanidad… seguro que hasta tiene petróleo :s

    Responder
  6. ernesto

    basta con que los chinos les encuentren propiedades medicinales a estas especies, y ya estubo

    Responder
  7. Asmodeo de Sinan

    Estofado de canguro arbóreo,ave del paraiso asada…mmm.Voy preparando un viajecito a Nueva Guinea antes que se extingan ¡que ya me quedé sin probar la tortilla de huevos de dodo,ea!A la que encuentren el sitio y vean que son comestibles no quedarán ni las plumas.

    Responder
  8. DANIELA

    ESTOY CURIOSO POR BERTE

    Responder
  9. POPO

    UYTI

    Responder

Deja un comentario

Icono de leer artículos, entradas destacadas

Sigue leyendo

Resumen de privacidad

Este sitio web utiliza cookies, propias y de terceros, para poder acceder y tratar tu información con diferentes fines. A continuación te mostramos el panel de configuración de cookies clasificadas en función de su finalidad, en el que podrás activar o desactivar las mismas de acuerdo con tus preferencias, salvo aquellas cookies que son estrictamente necesarias para el funcionamiento de la web. Ten en cuenta que el bloqueo o rechazo de algunas de estas cookies puede afectar tu experiencia de navegación.

Para obtener más información sobre nuestras políticas de datos, visita nuestra política de privacidad.