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Presentación en sociedad

30 de marzo de 2008

Os presento a Gandalf:

Su nombre completo es Gandalf es Gris, obviamente. Porque es, véase, gris. Llegó a mis manos a edad preadolescente, por mediación de una amiga. Había sido abandonado por alguien que se ve que no entiende nada de lo que es un gato entretenido. Pedigree no tendrá, pero personalidad, le sobra.
Gandalf y yo hicimos buenas migas enseguida. El nombre fue obvio y provocado por su precioso color, pero llevaba apenas un par de semanas en casa cuando me di cuenta de que este bicho, suavecito, mimoso y algo tarugo no se parece mucho al aguerrido Istar de El Señor de los Anillos. A este Gandalf me lo pones frente a un balrog y sale a escape arrancando chispas del suelo. Que es más o menos lo que hacía por casa los primeros meses en cuanto se encontraba cosas amenazadoras como una pelotita, un papelito revoloteando, o un peluche.
Ahora ya no; la criaturita ha ido tomando confianza y de vez en cuando destripa muy a gusto al peluche, y lleva mártires a las pelotitas. Pero sigue siendo un gato bobalicón y, como dicen por aquí, poregueta, o sea, miedoso. Mi vecina tiene una perrita negra con un carácter más amigable que el velcro, que en cuanto te ve, va y se te pega; pues el primer día que Gandalf la vio así de refilón, primero se me subió a la cabeza como un cohete, y luego corrió a esconderse detrás del cesto de la ropa sucia.
A pesar de no ser ya macho más que en los cromosomas sigue jugando, se persigue la propia cola, hace carreras incomprensibles por la noche, y por las mañanas me exige mimos a horas impías ronroneando como un compresor asmático. Es un gato que gusta de la compañía de la gente, en cuanto les toma confianza, de modo que me he ido acostumbrando a una patita en la mejilla por las mañanas, a que me salte al regazo cuando estoy frente al ordenador, y a que, si sigo frente al ordenador y no le hago caso, se me siente encima de las manos y se disponga, muy decidido, a echarse una siesta. No tiene malicia alguna, no araña, no rompe, no muerde más que jugando, y ahora que ha aprendido a cazar moscardones incluso se gana el sueldo.
En suma: aquí un gato, aquí una bitácora. Seguiremos informando.

Adela Torres "Daurmith"

Adela Torres "Daurmith"

Daurmith es bióloga de formación. Ha pasado las últimas décadas intentando hacer algo útil en sostenibilidad, contando historias de muchas maneras diferentes y disfrutando de todo lo que tiene cerca. Le gustan la ciencia y la ficción porque cree poder distinguirlas, y le encanta la gente amable y que le digan que ha gustado algo de lo que hace.

Puedes encontrarla en Bluesky, Mastodon, Instagram y X

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5 Comentarios

  1. Algenon

    Meow.

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  2. Anónima

    Vaís a tener que hacer un planeta de bitácoras con gato encabezada por el lolaberinto y la biblioteca 🙂
    PD: en el lolaberinto hay más historias de Martín que recuerdo haber leído pero ahora san google no me es propicio…

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  3. El gNudista

    En navidades se nos murió el gato negro dejando huerfano a su compañero de toda la vida, la edad es la edad y no perdona a ningún ser vivo.
    El día de la marmota adoptamos un gato siames azul (en realidad gris, pero les llaman azules vaya usté a saber por que), guapo, simpático, de apenas un año y poco de edad, sin uñas y castrado que alguien, después de todo lo que invirtió, debió considerar prescindible y lo abandonó en la calle. Gracias a la gente de SOS Bilbao ahora está en casa haciéndole la vida imposible (o dándonle una nueva juventud, según se mire) a nuestro viejo compañero.
    Phill hubiera sido un buen nombre, pero nos inclinamos por la versión local de Blas.

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  4. Golan

    Que majo el gato

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  5. Bárbara

    Ooooooooooooooh.

    Responder

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