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Mis juguetes

1 de septiembre de 2002

Ven un día al desván conmigo
y te enseñaré mis juguetes.
Los tengo desde hace siglos,
pero sigo jugando con ellos,
porque son míos.

Ven, abre el arcón grande, ese que tiene tachuelas
a lo largo de todo el borde, y parches
de cartón azul descolorido.
Ahí guardo mis primeros juguetes, los que llevan
más tiempo conmigo.

El cráneo de una rata, que me sirvió de tijeras
cuando cosí mi primera muñeca. No, la muñeca
ya no la tengo. Se quemó.
Mira, aquí hay una caja de zapatos, ábrela,
veamos qué tiene.

Una cruz sin cara, un diente de oro (un poco desgastado, pero aún brilla),
un cordel manchado de excremento de paloma,
dos botones, uno roto, el otro con un trozo de hilo negro colgando,
una pluma de cuervo, no, de grajo. Lo recuerdo,
porque lo enterré yo misma.
El fantasma de un perfume en un frasco sin tapón,
un alfiler roto, sólo queda la cabeza.
El resto quizá siga dentro de mi hermanito,
pero mira qué brillante está aún la cabeza de lacre,
roja.

No, eso no es un juguete: es una cucaracha. La guardo ahí porque es bonita.
Mira qué elegantes las alas de ámbar, y las largas antenas curvadas.
Por supuesto, está muerta.
Pero yo no la maté.
Eso es un trozo de maniquí, forrado de paño. El trozo del corazón.
No, no tiene forma de corazón.
Pero tampoco el corazón la tiene.
Nos mienten, en los cuentos, ¿sabes? Son mentira.

Ah, qué bien, has encontrado el trozo de piano
hecho con el diente de un animal muerto.
Era un unicornio. Lo capturé yo.
El piano era de mi madre.
Yo no rompí el piano, qué cosas dices. Se rompió solo.
Como mi madre.
Dicen que fue porque cayó desde la ventana,
pero yo sé que el piano se suicidó.

Ya está, ya no tengo más cosas en este arcón.
Eso son rollos de tela. Dentro de uno de ellos hay una flor.
En ese otro hay un ratón. En el tercero puse un hueso.
Pero no son juguetes. Son criaderos; no los toques.
Tengo otro arcón más pequeño en esa esquina,
pero está lleno de mi hermanito.

De cosas de mi hermanito, quería decir…
No sé dónde tengo la cabeza,
pero el desván es grande,
un día de estos
la encontraré.

Adela Torres "Daurmith"

Adela Torres "Daurmith"

Daurmith es bióloga de formación. Ha pasado las últimas décadas intentando hacer algo útil en sostenibilidad, contando historias de muchas maneras diferentes y disfrutando de todo lo que tiene cerca. Le gustan la ciencia y la ficción porque cree poder distinguirlas, y le encanta la gente amable y que le digan que ha gustado algo de lo que hace.

Puedes encontrarla en Bluesky, Mastodon, Instagram y X

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