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	<title>Navajas archivos &#8226; Daurmith</title>
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	<description>El blog de Daurmith sobre ciencia y ficción</description>
	<lastBuildDate>Mon, 16 Feb 2026 21:31:11 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Navajas archivos &#8226; Daurmith</title>
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		<title>El misterio de los documentos cabalísticos – Parte 3: Carta abierta</title>
		<link>https://www.daurmith.com/ficcion/el-misterio-de-los-documentos-cabalisticos-parte-3-carta-abierta/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Daurmith]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Feb 2026 17:09:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Divagaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La investigación de los documentos arábigos de Navajas ha llegado a un punto muerto; mientras tanto, gozad de un pique entre cronistas.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/el-misterio-de-los-documentos-cabalisticos-parte-3-carta-abierta/">El misterio de los documentos cabalísticos – Parte 3: Carta abierta</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Me disculpo por la tardanza en publicar esta tercera y, de momento, última parte del misterio. Esperaba poder conseguir algunas novedades jugosas pero de momento no está siendo así.</p>



<p>Viene de <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/documentos-cabalisticos-2/">la entrada anterior</a>, que a su vez viene de <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/el-misterio-de-los-documentos-cabalisticos-parte-1-el-hallazgo/">una entrada aún más anterior</a>. El misterio continúa. Lo de resolverse pues ya… tal. Os adelanto que no, no hemos encontrado los documentos… ¿aún?</p>



<p>Bien. Esto es lo que sabemos.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Los documentos estaban en poder de su propietario en agosto de 1906</h4>



<p>El señor D. Carlos Llinás, cronista de Castellón, acaba de acusar al señor D. José Martínez Aloy, cronista de Valencia, de quedarse con los documentos cabalísticos descubiertos en una casa de Navajas en 1906. Es martes, 14 de agosto de 1906. De hecho parece que Llinás pidió al gobernador civil que requiriera formalmente los documentos al propietario de la casa donde se hallaron. El diario «Las Provincias» se hace eco de tal denuncia, comunicada por el corresponsal en Castellón del diario «El Mercantil Valenciano» (aún hoy fiero rival de Las Provincias). Pero claro, Las Provincias tiene como redactor a Aloy, de modo que la noticia está comentada con cierto retintín: «Puede evitarse este trabajo el gobernador civil de Castellón», dice el breve párrafo dedicado al respecto. También resalta con sorna que El Mercantil refirió incorrectamente que los documentos se hallaron en Soneja, cuando fue en Navajas, y que actualmente «obran en poder de su propietario, quien, mal que le pese al Sr. Llinás, puede disponer libremente de esos documentos».</p>



<h4 class="wp-block-heading">Aloy responde a Llinás. Más o menos</h4>



<p>El 22 de agosto de 1906 Las Provincias publica una carta abierta de Aloy a Llinás. En ella, con todo el almíbar de las comunicaciones de la época, Aloy viene a reñir suavemente a Llinás. Os parafraseo el texto, que podéis encontrar <a href="https://prensahistorica.mcu.es/es/consulta/registro.do?id=11000341513">aquí</a>. </p>



<p>Dice Aloy que mire usté, bonico de cara, ir por la vida en plan intenso pidiendo al gobernador civil que requise cosas que la gente encuentra en su casa, por mucho interés histórico que tengan (y eso está por ver, añado yo), es contraproducente. Primero porque no tiene usted base legal para hacerlo («la cuestión de derecho, que ni el nombre de cuestión merece por lo clara»), y segundo, porque si la gente ve que cuando encuentran algo chulo viene la autoridaz y se lo quita, se callarán como p… como gente muy silenciosa y los hallazgos «saldrán para el extranjero, [&#8230;] trasladados por lucradores anticuarios que se extienden por todos los términos rurales como plaga silenciosa y temible».</p>



<p>No me diréis que Aloy no sabe darle interés a sus cartas abiertas, ¿eh?</p>



<p>Suaves reconvenciones aparte, Aloy dice dos cosas concretas de interés en su carta: una, que el dueño de los documentos, «asesorado por persona docta», ha contestado al gobernador, aunque no sabemos qué ha contestado. Otra, que los documentos en sí no tienen mucho valor: «De libros coránicos como los de Navajas se hallan repletos los estantes de la Inquisición de Valencia en el Archivo Nacional; su traducción ofrece poco interés por carecer de datos históricos, ni siquiera locales».</p>



<p>En suma, Aloy vio los documentos, aprovechó para meterle un papirotazo a su colega, aireó su dolor por la falta de respeto al patrimonio histórico local, y desapareció por el foro. No hay más menciones a los documentos que yo haya encontrado. </p>



<p>Y hasta aquí la información que hemos podido conseguir de los archivos de la prensa local. ¿Cómo seguimos?</p>



<h4 class="wp-block-heading">Las pistas</h4>



<ul class="wp-block-list">
<li>¿Existe registro de la petición de Llinás al gobernador civil de Castellón en agosto de 1906 (posiblemente <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Modesto_S%C3%A1nchez_Ortiz">Modesto Sánchez Ortiz</a>) para que requisara los documentos al dueño de la casa donde se encontraron?</li>



<li>¿Existe registro de la respuesta del propietario, una vez asesorado por la «persona docta» que menciona Aloy?</li>



<li>¿Pasaron los documentos a formar parte de los registros de la Inquisición de Valencia en el Archivo Nacional, y ahí siguen juntando polvo?</li>



<li>Merece la pena rebuscar en el archivo documental de Aloy, a ver si se conservan sus notas sobre los dichosos documentos?</li>



<li>¿Siguen los documentos en poder de la familia del descubridor? Aquí estamos haciendo averiguaciones en el pueblo, aunque todavía no hemos podido preguntar a la persona que más probabilidades tiene de saber algo.</li>
</ul>



<h4 class="wp-block-heading">¿El fin?</h4>



<p>No es que hayamos abandonado la investigación, pero para seguir hay que adentrarse en el proceloso mundo de los archivos y los registros, donde me muevo con poca soltura. Dejamos la saga aquí para no paralizar el blog, y si hay novedades las publicaré cuando salgan.</p>



<p>Mientras tanto, si alguien quiere ayudar, desde el equipo investigador (mi padre y yo) os lo agradeceremos con un panquemao.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/el-misterio-de-los-documentos-cabalisticos-parte-3-carta-abierta/">El misterio de los documentos cabalísticos – Parte 3: Carta abierta</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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		<title>El misterio de los documentos cabalísticos &#8211; Parte 2: Investigando en el Orient Express</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daurmith]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Dec 2025 19:49:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Divagaciones]]></category>
		<category><![CDATA[1906]]></category>
		<category><![CDATA[descubrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[documentos arábigos]]></category>
		<category><![CDATA[in-folio]]></category>
		<category><![CDATA[investigación]]></category>
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		<category><![CDATA[misterio]]></category>
		<category><![CDATA[Navajas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Siguiendo la pista de los documentos arábigos hallados en mi pueblo encontramos cosas, pero un nuevo personaje añade emoción a la trama</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/documentos-cabalisticos-2/">El misterio de los documentos cabalísticos &#8211; Parte 2: Investigando en el Orient Express</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Viene de la <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/el-misterio-de-los-documentos-cabalisticos-parte-1-el-hallazgo/">entrada anterior</a>.</p>



<h5 class="wp-block-heading">Madrid, 19 de diciembre de 2025.</h5>



<p>Faltan casi tres horas para que salga el tren que nos llevará de vuelta a Valencia tras visitar un par de exposiciones. Chamartín es su habitual caos incompleto y no tengo ganas de pasar ese tiempo en un banco metálico mirando paneles de pladur con mensajes tipo «Estamos trabajando para mejorar las instalaciones», así que nos vamos al hotel Chamartín The One y nos metemos en la Cafetería Orient Express, por aquello de mantener la temática. Como veis en la foto, la cafetería es el entorno ideal para resolver un asesinato… o indagar sobre hallazgos documentales.</p>



<p>Mientras nos tomamos una reconfortante crema de verduras yo saco el móvil y me frustro un poco; Las Provincias, mi fuente de información sobre el hallazgo de los documentos hasta el momento, no tiene nada anterior a 2006 en su web. Pero buscando, buscando, descubro la <a href="https://prensahistorica.mcu.es/es/inicio/inicio.do">Biblioteca Virtual de Prensa Histórica</a> y con paciencia consigo abrirme paso por su bastante traqueteante sistema de búsqueda.</p>



<h5 class="wp-block-heading">El año 1906 </h5>



<p>El teléfono no es el mejor soporte para extraer información pero a base de guardar los pdfs escaneados y consultarlos uno a uno haciendo zoom en la pantalla como una pitonisa inepta rastreo el año 1906 y busco «Navajas».  Y descubro que, como año, fue bastante movidito para el pueblo.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>El 5 de marzo el gobernador civil suspendió al alcalde y al secretario del ayuntamiento del pueblo por causas ignotas.</li>



<li>El 22 de marzo alguien tiró un cartucho de dinamita a la casa parroquial. No hubo heridos, pero el petardazo mandó la puerta de entrada al corral trasero. El culpable fue detenido poco después.</li>



<li>El 10 de julio una «bellísima señorita» de una distinguida familia se pegó un considerable tortazo al bajar del tren y se rompió las dos rótulas, la pobre. Un «reputado operador» (médico) procedió a unirlas con hilo de plata, dando a todo el asunto un aire levemente élfico. El desconsuelo del redactor por este percance contrasta con la escueta crónica del asesinato de un vecino del pueblo en una alquería del camino de Moncada ese mismo día.</li>



<li>El 27 de julio hubo una granizada bastante seria.</li>
</ul>



<p>Y el 6 de agosto me encuentro este titular:</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1358" height="198" src="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2025/12/Captura-de-pantalla-2025-12-21-a-las-22.43.50.png" alt="Titular de diario que dice &quot;Hallazgo de documentos arábigos en Navajas&quot;" class="wp-image-10774" srcset="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2025/12/Captura-de-pantalla-2025-12-21-a-las-22.43.50.png 1358w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2025/12/Captura-de-pantalla-2025-12-21-a-las-22.43.50-1280x187.png 1280w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2025/12/Captura-de-pantalla-2025-12-21-a-las-22.43.50-980x143.png 980w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2025/12/Captura-de-pantalla-2025-12-21-a-las-22.43.50-480x70.png 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) and (max-width: 1280px) 1280px, (min-width: 1281px) 1358px, 100vw" /></figure>



<p>Se trata de un artículo deliciosamente decimonónico firmado por nuestro conocido D. José Martínez Aloy, cronista de Valencia, a quien seguramente también pagaban por palabras como a Dumas porque le cuesta mucho entrar al turrón y se pasa un rato hablando sobre antiguos procesos inquisitoriales. Pero he aquí la chicha:</p>



<p>El verano de 1906 un vecino de Navajas al que llamaremos Antonio Refórmez<sup data-fn="5292e3da-e1d0-4dbb-b083-14c709361237" class="fn"><a href="#5292e3da-e1d0-4dbb-b083-14c709361237" id="5292e3da-e1d0-4dbb-b083-14c709361237-link">1</a></sup> encontró los antedichos documentos en su casa de la calle Menhires Reunidos número pi<sup data-fn="c06a3ce9-2ea7-481e-8824-417ace7b05ee" class="fn"><a href="#c06a3ce9-2ea7-481e-8824-417ace7b05ee" id="c06a3ce9-2ea7-481e-8824-417ace7b05ee-link">2</a></sup> los famosos libros arábigos que estábamos rastreando. Se lo debió comunicar a D. Santiago García Bertrán de Lis, Barón de Sonseca y veraneante del pueblo. D. Santiago García etcétera fue quien contactó con D. José Martínez Aloy, que examinó los documentos, «obteniendo algunas reproducciones fotográficas». Hmmm…</p>



<h5 class="wp-block-heading">Los documentos</h5>



<p>Aloy describe un <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/In-folio">volumen en 4º</a> (unos 26 centímetros de largo) en bastante buen estado, aunque «un famélico roedor hizo algún daño al libro». Está encuadernado en piel de becerro de color rojizo. Son más de 100 hojas escritas en caracteres arábigos con tinta negra adornada con «carmínea puntuación», lo que me hace pensar que debe ser un libro la mar de bonito, porque también se habla de «viñetas circulares de carácter geométrico» y de «dibujos que denuncian al pendolista<sup data-fn="5637cf5a-5f67-4ef3-86f7-5d5142d2e63b" class="fn"><a href="#5637cf5a-5f67-4ef3-86f7-5d5142d2e63b" id="5637cf5a-5f67-4ef3-86f7-5d5142d2e63b-link">3</a></sup> mudéjar del siglo XVI». También había otro volumen, este <a href="https://escuela-taller.com/los-libros/">en 4º menor</a>, mucho más dañado y despectivamente descrito como «un modesto libro de oraciones mahometanas, para uso de personas poco instruidas». Y por último, unos pocos papeles sueltos, entre los que había uno con números arábigos combinados con líneas geométricas que forman una estrella. Según Aloy este documento contiene «los consabidos signos cabalísticos para responder satisfactoriamente a toda clase de preguntas, por indiscretas que sean». </p>



<p>Pero tras esa descripción, escueta y florida a la vez, Aloy dice «publicado queda el hallazgo» y hace mutis por el foro, «esperando escuchar la autorizada opinión de los arabistas».</p>



<h5 class="wp-block-heading">La denuncia de Llinás</h5>



<p>Seguí buscando, claro, esperando que Las Provincias hubiera publicado tan autorizada opinión, pero si lo hizo, no fue en 1906. Lo que sí pasó fue que el 14 de agosto de ese año aparece una nota indicando que el cronista de Castellón, Sr. Llinás, denunció ante el gobernador civil que Martínez Aloy «se ha incautado indebidamente de unos manuscritos arábigos» y que el gobernador «ha prometido reclamar de oficio dichos documentos».</p>



<p>O sea, que tenemos ¡pique entre cronistas! ¡Denuncias! ¡Al gobernador civil en el ajo! ¿Qué está pasando? ¿Será Martínez Aloy un vil ladrón de valioso patrimonio cultural? ¿Hay rivalidad entre Llinás y Aloy? ¿Está celoso Llinás porque Aloy tiene los documentos, o es un heroico guardián del patrimonio castellonense? ¿Qué habrá pasado con los documentos? ¿Estarán por algún lado las fotografías que hizo Aloy? ¡Tantas preguntas y tan poca batería en el móvil!</p>



<pre class="wp-block-verse">En el próximo episodio: Aloy responde a Llinás - Quién es Antonio Refórmez - Hilos sueltos</pre>


<ol class="wp-block-footnotes"><li id="5292e3da-e1d0-4dbb-b083-14c709361237"><em>No se llama así</em>. <a href="#5292e3da-e1d0-4dbb-b083-14c709361237-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 1">↩︎</a></li><li id="c06a3ce9-2ea7-481e-8824-417ace7b05ee"><em>Tampoco se llama así.</em> <a href="#c06a3ce9-2ea7-481e-8824-417ace7b05ee-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 2">↩︎</a></li><li id="5637cf5a-5f67-4ef3-86f7-5d5142d2e63b"><em>Calígrafo, persona que escribe con muy buena letra. Sí, yo también pensaba que se lo habían inventado, <a href="https://dle.rae.es/pendolista">pero no</a>.</em> <a href="#5637cf5a-5f67-4ef3-86f7-5d5142d2e63b-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 3">↩︎</a></li></ol><p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/documentos-cabalisticos-2/">El misterio de los documentos cabalísticos &#8211; Parte 2: Investigando en el Orient Express</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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		<title>El misterio de los documentos cabalísticos &#8211; Parte 1: El hallazgo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daurmith]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 21 Dec 2025 13:12:57 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>¿Es posible rastrear unos misteriosos "documentos arábigos" hallados en una casa de mi pueblo en 1906? ¡Pues aún no lo sé!</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/el-misterio-de-los-documentos-cabalisticos-parte-1-el-hallazgo/">El misterio de los documentos cabalísticos &#8211; Parte 1: El hallazgo</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<pre class="wp-block-verse"><em>NB: todo lo que procedo a contar es real al 100%, no medio novelado como suelo hacer con cosas que me pasan.</em></pre>



<p>Hace algunos días un amigo del pueblo envió a mi padre un mensaje con el asunto «Curiosidades para un jubilado», sin texto, y con el siguiente adjunto:</p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile" style="grid-template-columns:38% auto"><figure class="wp-block-media-text__media"><img decoding="async" width="899" height="937" src="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2025/12/DC4E4413-84CF-4D10-A169-865B2F110680_1_201_a.jpeg" alt="" class="wp-image-10759 size-full" srcset="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2025/12/DC4E4413-84CF-4D10-A169-865B2F110680_1_201_a.jpeg 899w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2025/12/DC4E4413-84CF-4D10-A169-865B2F110680_1_201_a-480x500.jpeg 480w" sizes="(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 899px, 100vw" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p>El recorte dice así:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Practicando obras en una casa del pueblo de Navajas, y al derribar el arco principal de la planta baja, se encontraron escondidos algunos libros que examinados por el cronista de Valencia don José Martínez Aloy, resultaron ser libros arábigos, de incalculable valor, figurando entre ellos unos para descifrar el porvenir, valiéndose de signos cabalísticos»</p>
</blockquote>
</div></div>



<p>No me digáis que, como intro, no es golosa. ¡Y en mi pueblo!</p>



<p>Mi padre compartió la captura conmigo, nos miramos, dijimos «qué curioso» y seguimos a nuestras cosas porque es verdad que el recorte da muy poca información. Pero la semilla estaba plantada: ¿»libros arábigos de incalculable valor»? Bueno, lo del valor podía ser farfolla periodística de la época, pero oye: libros arábigos. Navajas era un pueblo morisco hasta que los expulsaron como a todos los demás, y tiene todo el sentido del mundo que en aquella época de hostilidad y miedo los moriscos residentes escondieran textos que podían comprometerles, y que de hecho los comprometían a menudo, como se ve en varios registros de juicios del Santo Oficio a moriscos y moriscas por tenencia de tales documentos.</p>



<p>Mi padre se interesó por la procedencia de este recorte. El remitente le dijo que había sido publicado en «Las Provincias», un periódico valenciano, en el año 1931, bajo el epígrafe «Hace 25 años». Comentamos, mi padre y yo, que con esto teníamos ya dos datos concretos: el año del descubrimiento de los documentos, 1906, y el nombre del cronista que examinó los datos, José Martínez Aloy. Datos suficientes para intentar una investigación amateur a golpe de Google, a ver si salía algo más: ¿sería posible averiguar en qué casa se hallaron los libros, qué se hizo de ellos, y encontrar el resultado del examen de D. José Martínez Aloy, cronista de Valencia?</p>



<p>En estos casos y sin ser ninguno de los dos especialistas, el hilo más obvio del que tirar era el de D. José Martínez Aloy, cronista de Valencia. Un cronista implica una crónica, ¿no? Algo habrá dejado dicho el señor, alguna crónica o algo. Habrá algún repositorio documental. Google, ven a mí mientras mueres ahogado por tu propia codicia.</p>



<p><em>Clíquiticlíquiticlic</em></p>



<p>Resulta que sobre Martínez Aloy hay algo de información en <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mart%C3%ADnez_Aloy">Wikipedia</a> y algunas webs dedicadas a Valencia. Os resumo: este señor fue cronista y (fugaz) alcalde de Valencia, además de esperantista, arqueólogo aficionado, fotógrafo esporádico y periodista profesional. Hacía gala de lustroso bigote y al parecer fue el <a href="https://www.uv.es/uvweb/unitat-cultura-cientifica-innovacio-catedra-divulgacio-ciencia/ca/noticies/estudi-assenyala-martinez-aloy-autor-intel-lectual-segona-torre-palau-generalitat-1285899375231/Novetat.html?id=1286235293488">«autor intelectual»</a> de la idea de añadir una segunda torre al actual Palau de la Generalitat aunque la idea distaba de ser nueva. Todo cosas sin duda interesantes, pero poco relacionadas con lo que nos ocupa.</p>



<p>Esperaunmomento: ¿periodista profesional? ¿Dónde? Ah, en el diario «Las Provincias». Que tendrá, imagino, una hemeroteca. Puede que hablara de ese hallazgo cuando se produjo, en 1906. Será cuestión de buscar más… y de contarlo en otra entrada.</p>



<pre class="wp-block-preformatted"><em>En el próximo episodio: Cronistas enfadados - Tiempos convulsos - Confusión geográfica - Veraneantes ilustres</em></pre>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/el-misterio-de-los-documentos-cabalisticos-parte-1-el-hallazgo/">El misterio de los documentos cabalísticos &#8211; Parte 1: El hallazgo</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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		<title>Historias del Olmo: guerra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daurmith]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 Nov 2018 16:34:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Divagaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Caparra]]></category>
		<category><![CDATA[concurso]]></category>
		<category><![CDATA[frío]]></category>
		<category><![CDATA[guerra]]></category>
		<category><![CDATA[guerra civil]]></category>
		<category><![CDATA[leña]]></category>
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		<category><![CDATA[Olmo]]></category>
		<category><![CDATA[tío Algüera]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Olmo también tiene historias durante la Guerra Civil</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/historias-del-olmo-guerra/">Historias del Olmo: guerra</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="p1">El Olmo también tiene una historia de la Guerra Civil.</p>



<p class="p1">Estamos en 1937. Quizá fuera 1938. Navajas sigue en zona republicana y el bando nacional bombardea la vía del tren. A algunos kilómetros del pueblo la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/L%C3%ADnea_XYZ">Línea XYZ</a> resiste, y resistirá hasta el final de la guerra. El pueblo va tirando, más mal que bien, pero va tirando: la guerra es una parte horrible de la vida cotidiana para los que quedan en él, pero aún queda alguna vida. La Plaza del Olmo es escenario de conversaciones frente a un chato de vino, bajo el sol otoñal, e incluso cuando el invierno corta la piel la gente se reúne bajo las ramas desnudas del Olmo a intercambiar noticias e historias. Venid, vamos a acercarnos.</p>



<p class="p1">Allí está el tío Algüera, fumando como siempre: cigarrillos liados a mano, aunque lo que más le gusta en la vida es fumar puros. Cuanto más largos mejor.</p>



<p class="p1">—Como d’aquí al Baño —dice expansivo desde su altura, abriendo los brazos en un gesto que quiere abarcar los dos kilómetros que separan al pueblo del Balneario de la Fuente del Baño, ahora en desuso—. Como d’aquí al Baño y con closas p’a aguantalos.</p>



<p class="p1">—Miaqueres sagerao —le dice el tío Rafel «el Caparra», que ha llevado los pesados palos, las closas, que aguantan el anda de la Virgen en las procesiones para descansar a los porteadores. Ha enviudado y busca más la compañía de la Plaza. Se apunta a todas las conversaciones que encuentra; cualquier cosa que le ayude a ahuyentar el silencio de su casa.</p>



<p class="p1">—¿Sagerao? ¡De aquí al Baño! —insiste el tío Algüera, regodeándose en la visión de su paraíso particular—. Y a cada pipá, ¡closa al suelo!</p>



<p class="p1">El tío Algüera encuentra placer contando esas historias, como un Barón de Munchausen alto y seco en un pueblo perdido del Alto Palancia. La tarde se agota en estas y otras consejas. Rafel «el Caparra» se vuelve a su casa en la Plaza del Olmo y espera a que llegue el sueño.</p>



<p class="p1">El sueño no llega: es un invierno muy frío, hay muy poca leña, la lucha cercana es un cable que tiene al pueblo amarrado a una vigilia semiconstante: Rafel «el Caparra» se arrebuja bajo tres mantas de lana densa, apelmazada, fría. No logra entrar en calor.</p>



<p class="p1">Y como no está dormido, oye que en lo cerrado de la noche hay gente en la Plaza del Olmo.</p>



<p class="p1">Rafel «el Caparra» se echa por encima chaqueta y bufanda. Un grupo de milicianos, sin molestarse en hablar en voz baja, discuten algo bajo de su casa. Rafel sale al frío erizado para verlos: soldados, tiznados de fuegos de campamento, con los rostros pasmados por la helor. Señalan al Olmo, a las ramas desnudas pero generosas, que llegan hasta las fachadas de las casas cercanas.</p>



<p class="p1">Rafel se acerca.</p>



<p class="p1">—¡Yé! —dice a media voz—. ¿Que qué misión traéis?</p>



<p class="p1">En la Comarca no se pregunta qué haces. Se pregunta qué misión traes, como si tuviéramos costumbre de recibir a aventureros en pos de gloria y épicas búsquedas de tesoros.</p>



<p class="p1">Los milicianos miran la figura arrebujada. La misión que traen está clara: tienen frío, llevan tiempo sin sacarse el hielo de los huesos. Hay una guerra; cada uno toma lo que puede como puede. Quieren calentarse, y ahí hay un hermoso árbol con buena madera dura que arderá bien y les calentará durante mucho tiempo.</p>



<p class="p1">—Vamos a cortar este árbol.</p>



<p class="p1">El Caparra mira a los jóvenes. Al Olmo no necesita mirarlo. El frío de la noche le parece de pronto más soportable que el frío que se ha instalado en su estómago, en su garganta.</p>



<p class="p1">—A ver —dice—. Yo creo que esto podemos arreglarlo.</p>



<p class="p1">Es invierno, hay una guerra. En una noche helada, Rafel «el Caparra» negocia en voz baja por la vida del Olmo con un grupo de milicianos.</p>



<p class="has-text-align-center p2">***</p>



<p class="p1">Al día siguiente el Olmo sigue en su peana, gris y majestuoso. Rafel «el Caparra» no ha ido al bar a tomarse su chato de vino con el almuerzo.</p>



<p class="p1">—¿Ánde anda Caparra? —pregunta el tío Algüera. Le responden voces y gestos vagos, nadie lo tiene muy claro. Que si lo han visto por el monte con un carro. Que si lo han visto hablando con unos y con otros. Que si ya contará.</p>



<p class="p1">Pero Rafel «el Caparra» nunca contó. No se sabe cómo consiguió la leña para que los milicianos se calentaran. Quizá tenía algunas reservas aún para él, quizá pasó un invierno amargo, acurrucado bajo las mantas en una casa gélida y sin luz. Quizá les llevó leña de otro sitio o les enseñó otros árboles. Pero los milicianos no volvieron a por leña para el fuego. El Olmo echó nuevas hojitas verdes en primavera y durante todas las primaveras que vinieron después.</p>



<p class="p1">Porque el Olmo de Navajas calienta el corazón de los hombres, pero no convertido en ascuas. Y Rafel «el Caparra» lo sabía.</p>



<p> </p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><em>Esta es la tercera de las Historias del Olmo. La razón de estas historias la tenéis&nbsp;<a href="https://www.daurmith.com/blog/historias-del-olmo-introduccion/">en esta&nbsp;</a>entrada: estamos apoyando al Olmo de mi pueblo para que se convierta en Árbol Europeo del Año. Cotillead este mismo blog, el resto de historias andan por aquí.</em></p>



<p><em>¡Gracias por leer! Puedes votar el árbol que quieras&nbsp;<a href="https://www.treeoftheyear.org/ETY-2018/Home.aspx">en este enlace</a>; solo necesitas un correo electrónico válido y no ser un robot. Para votar, selecciona los dos árboles que más te gusten, pasa el captcha (si eras un robot, ¡enhorabuena!) y confirma tus votos pinchando en el enlace que te enviarán al correo que has proporcionado.</em></p>
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		<title>Historias del Olmo: el hermano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daurmith]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Nov 2018 11:00:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Divagaciones]]></category>
		<category><![CDATA[concurso]]></category>
		<category><![CDATA[Navajas]]></category>
		<category><![CDATA[Olmo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuentan que Navajas tenía dos olmos. ¿Qué fue del otro?</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/historias-del-olmo-el-hermano/">Historias del Olmo: el hermano</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="p1">Mi tastatarabuela le contó a mi bisabuela (pero quizá no sea así) que Roque Pastor plantó dos olmos en Navajas.</p>



<p class="p1">Dicen (pero no se sabe con certeza) que el segundo olmo también estaba en la Plaza, frente al primero.</p>



<p class="p1">Esta es su historia. Como todas las historias, nunca ocurrió. Pero tampoco es mentira.</p>



<p class="p1">La Plaza de los dos olmos, por entonces, tenía el suelo de tierra apisonada y la delimitaban los corrales de las casas pequeñas, oscuras, encaladas. Los dos olmos se miraban, uno frente al otro, creciendo a la par, y como los tiempos de los árboles no son los tiempos de los hombres, hablaban entre sí en susurros largos, lentos de décadas.</p>



<p class="p1">Pero mientras el Olmo crecía y crecía feliz, y lanzaba ramas gruesas y frondosas, su hermano se demoraba: su tronco recto no se ensanchaba, su copa no se expandía como una nube verde y fresca. Los pájaros que anidaban y criaban en el Olmo se posaban en su hermano pero no construían nidos; las ramas se cimbreaban inhóspitas, sacudiéndose los pájaros de encima, enviándolos a volar.</p>



<p class="p1">Durante el siglo XVIII tuvo lugar una conversación entre los dos hermanos. Los tiempos de los árboles no son los tiempos de los hombres.</p>



<p class="p1">—¿Qué te pasa? —preguntó el Olmo— ¿Por qué no creces, por qué no eres tan alto como yo si nos plantaron a la vez?</p>



<p class="p1">Su hermano no contestó durante quince meses.</p>



<p class="p1">—¿Dónde está el río? —preguntó por fin. El Olmo echó raíces abajo, preguntó a lombrices y escarabajos, indagó los secretos de las larvas de cigarra que dormitan sus largas vidas en la oscuridad. Cinco años después contestó:</p>



<p class="p1">—Abajo —dijo lentamente, porque era invierno y cada palabra tardaba semanas en formarse—. Más abajo que alto es mi tronco hasta la última rama, abajo donde el suelo sabe dulce y se puede notar el agua resbalando sobre criaturas veloces y extrañas. Abajo, corriendo por el cauce y filtrándose entre las piedras como se filtra el agua entre mis raíces cuando llueve. Muy lejos de donde estamos.</p>



<p class="p1">El hermano del Olmo dijo:</p>



<p class="p1">—Yo quisiera crecer junto al río.</p>



<p class="p1">—Pero no puedes —dijo el Olmo, perplejo—. Estás aquí conmigo, protegido por paredes de piedra hueca, rodeado de criaturas veloces que aplastan el suelo cuando apoyan en él sus dos ramas. El río está muy lejos.</p>



<p class="p1">Pasaron dos años de silencio. El Olmo echó una nueva rama, acogió un nido de autillos.</p>



<p class="p1">—Yo quisiera crecer junto al río —repitió su hermano durante un verano de luz brillante como el ala de un escarabajo.</p>



<p class="p1">El Olmo se encogió de ramas; algunas hojas verde oscuro se desprendieron. No acababa de entender a su extraño hermano menor: era un olmo, y los olmos siempre saben cuál es su sitio.</p>



<p class="p1">Ese otoño el hermano del Olmo perdió las hojas antes de que amarillearan. El Olmo no lo notó, pero la gente de Navajas se dio cuenta de que mientras las hojas amarillas del Olmo caían en la plaza como monedas de oro, las hojas verdes de su hermano revoloteaban como vilanos y se escapaban con la brisa planeando entre extraños tirones y tirabuzones, y muchas de ellas terminaban en el Brazal, donde la cascada.</p>



<p class="p1">—Intento hablar con los pájaros —dijo el hermano del Olmo muchos años después—. Intento que me hablen del río.</p>



<p class="p1">—Los pájaros no pueden hablar con nosotros —dijo el Olmo—. Mueren antes de que hayamos terminado de decir una palabra.</p>



<p class="p1">—He enviado mis hojas hacia el río para que me hablen de él, pero mueren antes de llegar.</p>



<p class="p1">—Tus hojas no saben cómo volver a ti. ¿Por qué no creces? Echa raíces, cava hondo, busca el río muy abajo, más abajo de lo que alcanzas ahora.</p>



<p class="p1">—No son mis raíces las que quieren el río —dijo el hermano del Olmo, y dejó de hablar durante una década.</p>



<p class="p1">El Olmo sabía cuál era su lugar y creció en la Plaza de Navajas, rodeado de los olores del ganado, de la gente, del moho de los sótanos y de la tierra mojada. Pero un día el hermano del Olmo dijo:</p>



<p class="p1">—Sé cómo ir al río. Mis raíces nunca lo alcanzarán y mis hojas nunca llegarán hasta él, pero sé cómo ir al río.</p>



<p class="p1">—¿Cómo? —preguntó el Olmo.</p>



<p class="p1">—Te he estado estudiando —dijo su hermano—. Tú te estás convirtiendo en el pueblo. Tu corteza es como las piedras huecas de tu alrededor, tus hojas huelen a los seres rápidos que están por todas partes. Eres más grande que tu tronco y alcanzas más lejos que la más alta de tus hojas porque eres un olmo que se ha convertido en un lugar. Si tú puedes ser un lugar, yo puedo ser un río.</p>



<p class="p1">El Olmo vio, como solo ven los olmos, que su hermano de repente se extendía todo a su alrededor como un rocío matutino, como el agua que choca contra las piedras en la cascada: un olmo de agua, un árbol esbelto de plata y cristal que se expandió por el aire del pueblo y se disipó. Sus hojas notaron el frescor de su hermano por última vez.</p>



<p class="p1">El pueblo taló el pequeño olmo muerto, hicieron tablas con su tronco, las usaron en puertas y corrales, se calentaron con las ramas: no eran tiempos de malgastar buena madera. La Plaza gravitó en torno al único olmo restante, que ya era el Olmo y que ya era el pueblo.</p>



<p class="p1">El Olmo todavía nota de vez en cuando, al modo lento de los árboles, una hebra de humedad traída por la brisa, un fantasma fresco de agua con olor a cañas y a limo. Y sabe que su hermano está bien: los olmos siempre saben cuál es su lugar, aunque a veces les cueste alcanzarlo.</p>



<p class="p1">Así que esta es la historia, y es cierta: Roque Pastor plantó dos olmos. Uno es un pueblo ahora. Y el otro consiguió ser un río.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="p3"><em><span class="s1">Seguimos con las historias del Olmo. La razón de estas historias la tenéis <a href="https://www.daurmith.com/blog/historias-del-olmo-introduccion/">en esta&nbsp;</a></span><span class="s2">entrada</span><span class="s1">: estamos apoyando al Olmo de mi pueblo para que se convierta en Árbol Europeo del Año. Historias anteriores en este mismo blog.</span></em></p>



<p class="p4"><em><span class="s1">¡Gracias por leer! Puedes votar los dos árboles que más te gusten&nbsp;<a href="https://www.treeoftheyear.org/ETY-2018/Home.aspx"><span class="s3">en este enlace</span></a>; solo necesitas un correo electrónico válido y no ser un robot.</span></em></p>
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		<title>Historias del Olmo: origen</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daurmith]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Nov 2018 08:00:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Divagaciones]]></category>
		<category><![CDATA[concurso]]></category>
		<category><![CDATA[Navajas]]></category>
		<category><![CDATA[Olmo]]></category>
		<category><![CDATA[Roque Pastor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El origen de un árbol suele pasar desapercibido. Pero sabemos algunas cosas del origen del Olmo.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/historias-del-olmo-origen/">Historias del Olmo: origen</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="p1">Es 1610 y Galileo Galilei pasa frío mirando por su telescopio. Por primera vez un ser humano ve los anillos de Saturno.</p>



<p class="p1">Es 1610 y un hombre es asesinado en Francia. Su hijo es coronado ese mismo año como Louis XIII.</p>



<p class="p1">Es 1610 y la Compañía Británica de Indias Orientales envía por primera vez té a Europa.</p>



<p class="p1">Es 1610 y en España se decreta la expulsión de los moriscos de Andalucía. En Valencia ha ocurrido un año antes.</p>



<p class="p1">Es 1610 y en una comarca montañosa del interior de Castellón nace oficialmente un pueblo pequeño rodeado de almendros, pinos y olivares. Los moriscos que vivían en él han sido expulsados y los nuevos pobladores cristianos se instalan tras recibir su correspondiente Carta Puebla. El lugar hereda el nombre árabe que le dieron los pobladores originales: Nabaya. Se castellanizará como Navajas.</p>



<p class="p1">Es 1610 y quizá un niño esté asistiendo a un acto solemne que no acaba de entender. Pero a su alrededor todo son caras serias y el papel de la Carta Puebla es grueso y las letras que no sabe leer le parecen hermosas. Su madre le dice «No hagas ruido, Roque». El niño no hace ruido. Sabe que está naciendo algo, que comienza algo, que es un momento delicado.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1586" height="1200" src="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/11/1586px-Navajas._Plaza_del_Olmo._Olmo._Placa_conmemorativa.jpg" alt="" class="wp-image-9531" srcset="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/11/1586px-Navajas._Plaza_del_Olmo._Olmo._Placa_conmemorativa.jpg 1586w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/11/1586px-Navajas._Plaza_del_Olmo._Olmo._Placa_conmemorativa-300x227.jpg 300w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/11/1586px-Navajas._Plaza_del_Olmo._Olmo._Placa_conmemorativa-768x581.jpg 768w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/11/1586px-Navajas._Plaza_del_Olmo._Olmo._Placa_conmemorativa-1080x817.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1586px) 100vw, 1586px" /></figure>



<p class="p1">Veintiséis años después Roque es Justicia en Navajas. No sabemos qué hizo. Tampoco sabemos quién era, salvo que se llamaba Roque Pastor. Sí sabemos que en 1636 tomó un pequeño vástago de olmo y lo plantó en el centro del pueblo. Quizá como símbolo, o quizá como afirmación de que Navajas se había convertido en una población asentada. Quizá solo porque quería un lugar donde sentarse a la sombra mientras dirimía disputas en el verano áspero de la comarca. No lo sabemos y no lo sabremos nunca, pero el arbolito arraigó bien y echó a crecer como crecen los olmos: lento pero seguro, las raíces enroscándose y afianzando la tierra, las ramas cubriéndose de pequeños frutos en primavera antes de lanzar una explosión luminosa de hojas verdes. El arbolito siguió creciendo y poco a poco Navajas lo incorporó a su paisaje diario. Y el pueblo ganó un vecino más.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p class="p1"><em>Esta ha sido la primera de las historias del Olmo. La razón de estas historias la tenéis en la <a href="https://www.daurmith.com/blog/historias-del-olmo-introduccion/">historia anterior</a>: estamos apoyando al Olmo de mi pueblo para que se convierta en Árbol Europeo del Año. </em></p>



<p class="p1"><em>¡Gracias por leer! <a href="https://www.treeoftheyear.org/ETY-2018/Home.aspx">Puedes votar el árbol que quieras en este enlace; solo necesitas un correo electrónico válido.</a></em></p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/historias-del-olmo-origen/">Historias del Olmo: origen</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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		<title>Historias del Olmo: introducción</title>
		<link>https://www.daurmith.com/ficcion/historias-del-olmo-introduccion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Daurmith]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Nov 2018 13:28:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Divagaciones]]></category>
		<category><![CDATA[concurso]]></category>
		<category><![CDATA[Navajas]]></category>
		<category><![CDATA[Olmo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quiero contaros historias del Olmo de mi pueblo, que queremos que sea Árbol Europeo del Año.</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/historias-del-olmo-introduccion/">Historias del Olmo: introducción</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="p1">Pues veréis, he de hablaros un poco de mi pueblo: Navajas.</p>



<p class="p1">Es un pueblecito en la provincia de Castellón, en la Comarca del Alto Palancia. Os pondría datos pero están todos en <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Navajas" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Wikipedia</a>. Yo quiero centrarme en un rasgo del pueblo, o más bien en lo que hace al pueblo lo que es.</p>



<p class="p1">Si <a href="https://www.youtube.com/watch?v=C9rRAnP8wWs" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el centro del universo es sin duda un lugar maravilloso excavado en la roca llamado Fraggle Rock</a>, el centro de <em>mi</em> universo es un olmo enorme y viejo que preside la plaza del pueblo. Sí, es un pueblo tan pequeño que decimos «la» plaza, aunque hay, estrictamente hablando, unas cuantas. Pero hay pueblos que tienen plazas y hay pueblos que tienen Plaza. Navajas tiene Plaza, y se llama Plaza del Olmo.</p>



<p>Estoy tan acostumbrada al Olmo que nunca me había planteado lo extraordinario que es, ni lo afortunados que somos por conservar este ejemplar arropado por las casas del pueblo y por el runrún de las conversaciones que hay todos los días bajo sus ramas. Este Olmo (merece la mayúscula y la tendrá a lo largo de estas entradas) es viejo y está viejo. El tronco está hueco y se vence hacia un lado, las ramas están reforzadas por cables y abrazaderas, y recibe los cuidados correspondientes a un árbol monumental que ha vivido más de lo que suelen vivir sus congéneres. Se ha librado de la grafiosis y de mil y un accidentes y cada año reverdece como el jovenzuelo que claramente no es. Y todos en el pueblo latimos al mismo ritmo lento que ese gran corazón verde en verano, dorado en otoño, y delicadamente trazado en gris en invierno que es el Olmo de Navajas.</p>



<p>Por eso, cuando el Olmo fue presentado como <a href="http://arboleuropeo.es/vota-arbol-del-ano-en-espana-2019/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">candidato a Árbol del Año en España</a>, con la posibilidad de ser Árbol del Año en Europa, voté enseguida. Sin muchas esperanzas: Navajas tiene menos de mil habitantes y fuera del pueblo ¿qué razón puede tener nadie para votar a un árbol que, aunque precioso, no significa nada especial para ellos?</p>



<p>Pero cuando fui a votar el Olmo iba ¡segundo! Claramente ya se estaba corriendo la voz. Y, por si acaso y por ayudar un poquito, pedí ayuda en Twitter. Quizá alguien supiera del Olmo y le pareciera digno de ser Árbol Europeo del Año, pensé. Y el Olmo siguió segundo, y luego primero, y luego segundo otra vez. Y ahí sigue, a veces en cabeza, a veces no, recibiendo cariño de gente que sé de buena tinta que jamás lo ha visto pero a la que le gusta la idea de honrar a un árbol.</p>



<p>A mí también me gusta esa idea y creo que el Olmo merece ser el Árbol Europeo del Año. Y para seguir ayudando como pueda voy a usar este blog para contaros historias del Olmo. Algunas las sé, otras me las han contado, y aunque muchas no son ciertas, tampoco son mentira. El Olmo está tan integrado en la vida del pueblo que yo no era consciente de hasta qué punto es un habitante más del pueblo, así que estas historias son tanto para mí como para vosotros: a veces, al contar una historia, la descubrimos para nosotros mismos.</p>



<p>Así que hasta que finalice el plazo de votación el 23 de noviembre aquí podréis saber más del Olmo. Serán historias pequeñitas; historias de un árbol grande en un pueblo pequeño. Pero es mi árbol y mi pueblo, y si consigo que entendáis lo especial que es esta extraña simbiosis de tres siglos, aunque sea un poquito, me dará igual el resultado de la votación.</p>



<p>Lo cual no os exime de votar, claro está. Para ello<span class="s1">, selecciona los dos árboles que más te gusten, pasa el captcha (si eras un robot, ¡enhorabuena!) y confirma tus votos pinchando en el enlace que te enviarán al correo que has proporcionado.</span></p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/historias-del-olmo-introduccion/">Historias del Olmo: introducción</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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		<title>Esgorgolarse</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Daurmith]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 08 Oct 2018 10:00:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Divagaciones]]></category>
		<category><![CDATA[cabras]]></category>
		<category><![CDATA[campo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A veces, al salir a dar un paseo, ves cosas. Si tienes blog, las cuentas.</p>
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<p>Ayer fue día de dar una vuelta por el pueblo. Hacía una tarde preciosa, fresquita, colorida, y el cielo parecía una postal impresionista. Fuimos a un lugar que se llama «El balcón de Pilatos»: un caminillo que bordea la nava del pueblo, con unas vistas estupendas del río Palancia.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-9497 size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/10/UNADJUSTEDNONRAW_thumb_214.jpg" alt="El río Palancia a su paso por Navajas" class="wp-image-9497" srcset="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/10/UNADJUSTEDNONRAW_thumb_214.jpg 1024w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/10/UNADJUSTEDNONRAW_thumb_214-300x225.jpg 300w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/10/UNADJUSTEDNONRAW_thumb_214-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Vistas estupendas, como decía.</figcaption></figure>



<p>Nosotros íbamos en realidad a ver si estaban las cabras. Hay un pequeño rebaño de cabras asilvestradas en el monte que enfrenta a la pared de la nava. Descaradas e inteligentes, suelen bajar al camino y a la zona de picnic para hacerse fotos con los turistas y robarles los bocadillos. Tienen mucho éxito aunque el cabrón (el macho mayor, vaya) se pone muy celoso cuando alguien se acerca a alguna de sus hembras, y se interpone con educación pero con firmeza, bajando un poco la cabeza, en plan «inténtalo y veremos quién está como una cabra». Es todo muy bonito y con el punto justo de bucolismo para no generar alarma entre la población dominguera y mayoritariamente urbanita que viene a probar su equipo Quechua por las rutas de la comarca.</p>



<p>Pero ayer no había cabras. Tras un rato de buscarlas infructuosamente por la pared (es sorprendente lo poco que se distinguen 6 cabras blancas y negras sobre un fondo verde y marrón) decidimos emprender la vuelta a casa. Se ponía el sol y estaba todo color calabaza: color de cuadro de pintor valenciano. Mi madre renegaba al respecto, pidiéndole al crepúsculo un poco más de rosados para quedarse enteramente a su gusto. Yo, sin nada que objetar, miraba a mi alrededor buscando pajaritos. Tres urracas malhumoradas salieron volando de un olivar.</p>



<p>—Huy, mira, un bicho —dijo mi madre de improviso. Código para «excursionista» (sorry; esta es otra guerra de la que hablaré algún día). Miré con curiosidad.</p>



<p>Al otro lado del río, en lo alto del montecillo, un excursionista con mochila salía de la sombra de los pinos y se encaminaba decidido pendiente abajo. Tenía el aire feliz y despistado de alguien que cree que va a encontrar un camino por el que bajar al río, pero no: la cima redondeada da paso a una pared de peñas verticales.</p>



<p>—Se va a esgorgolar —observé yo. «Esgorgolar» es un verbo que adoro con locura. Significa, en esta zona del mundo, «despeñarse por un barranco». Pensé que iba a ver mi primer esgorgolamiento en directo. El excursionista persistía, tenaz, en su intento de bajar la cuestecilla. En cualquier momento resbalaría en las piedras sueltas y hale, esgorgolado.</p>



<p>—¡Por ahí no! —le gritamos. Hicimos aspavientos. Mi padre le silbó, un silbido de esos que llegan dos zonas horarias más allá y que nunca he sabido cómo emitir, pero que envidio profundamente. Yo llevaba una chaqueta roja y asumiendo que me vería más fácilmente me puse a hacerle señales como un mozo de pista majareta para indicarle que volviera por donde había venido, así en plan agitar mucho los brazos para decir «por ahí no»-indicar camino correcto con brazos en diagonal hacia los pinos por los que había venido-dar saltitos a modo de refuerzo positivo del mensaje. Todo sea por evitar que se esgorgolara, porque llevaba camino de ello. Hasta le hice una foto por si luego había que identificar el cadáver o algo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/10/UNADJUSTEDNONRAW_thumb_323e.jpg" alt="" class="wp-image-9499" srcset="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/10/UNADJUSTEDNONRAW_thumb_323e.jpg 1024w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/10/UNADJUSTEDNONRAW_thumb_323e-300x225.jpg 300w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/10/UNADJUSTEDNONRAW_thumb_323e-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Pero no. Pareció vernos y entendernos porque echó a andar cuesta arriba de nuevo. Esgorgolamiento evitado. Viva nosotros. Y entonces pasó algo extraño.</p>



<p>Se detuvo, nuestro esgorgolado en potencia, en lo alto de la lomilla y estuvo un rato haciendo extraños aspavientos. Emergió de ellos sin mochila y sin chaqueta, que dejó sobre lo que parecía una piedra.</p>



<p>—Ay, que se nos tira —dije yo, nada dramática. ¿Para esto me había tomado tantas molestias? Si quería esgorgolarse pues que se hubiera esgorgolado con todo el equip&#8230; Ah no, espera, qué hace.</p>



<p>Lo que hizo fue desaparecer tras un pino joven, y a los pocos segundos rodearlo y reaparecer dando un salto. Lo juro. Un señor adulto que se pone a dar vueltas a un pino en lo alto del monte y a dar un salto en cada vuelta. Lo repitió unas diez o doce veces. Entre vuelta y vuelta se agachaba y hacía cosas entre las piedras y luego tórnali a rodear el pino y reaparecer, alehop, con un saltito de mover mucho los brazos. Tirarse no sé, pero tonterías estaba haciendo un montón, así que, preocupados, seguimos vigilando sus evoluciones. No estábamos seguros de que el peligro de que se esgorgolara hubiera sido conjurado.</p>



<p>Se nos unieron dos personas más. Ya tenía una pequeña audiencia muy interesada en su carrerita-vuelta al pino-saltito alehop-repetir. Yo estaba intrigadísima hasta que uno de los recién llegados nos dio la clave: «Se está haciendo un selfie».</p>



<p>¡Pues claro! Temporizador de cámara (de ahí la vuelta al pino) y selfie de saltito sobre hermosa perspectiva de garganta boscosa. Miradme disfrutar de la naturaleza, mirad cómo floto ingrávido sobre la cárcava. Alehop. Por poco fue «mirad cómo me esgorgolo» pero afortunadamente había elegido un buen sitio en el que una caída no lo hubiera llevado a la muerte o lesión grave 60 metros más abajo, sino solamente a un par de magulladuras.</p>



<p>Al parecer quedó satisfecho de sus intentos por fin y se puso chaqueta y mochila, desapareciendo por donde había venido. Nosotros seguimos nuestro regreso a casa, más tranquilos, a la luz menguante del anochecer color calabaza.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-9500 size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/10/EMBhTX4oSBuFzT1AZ6oTQg_thumb_3242.jpg" alt="" class="wp-image-9500" srcset="https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/10/EMBhTX4oSBuFzT1AZ6oTQg_thumb_3242.jpg 1024w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/10/EMBhTX4oSBuFzT1AZ6oTQg_thumb_3242-300x225.jpg 300w, https://www.daurmith.com/wp-content/uploads/2018/10/EMBhTX4oSBuFzT1AZ6oTQg_thumb_3242-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Termina un día más sin lamentar esgorgolamientos</figcaption></figure>



<p>Y eso. Que me apetecía contároslo. Y abusar del verbo «esgorgolarse».</p>
<p>La entrada <a href="https://www.daurmith.com/ficcion/esgorgolarse/">Esgorgolarse</a> se publicó primero en <a href="https://www.daurmith.com">Daurmith</a>.</p>
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